Rusia y China permanecen detrás de escena mientras Irán está en guerra. A pesar de las enérgicas condenas de los bombardeos estadounidenses y rusos contra el régimen de Teherán, ni Moscú ni Beijing tienen intención de intervenir militarmente. Por otro lado, Irán cuenta (o ha podido contar) con su apoyo en términos de armas. Entre Moscú y Teherán se trata de un acuerdo de armas por armas. El Financial Times reveló que un acuerdo secreto implicaba la entrega a Teherán de 500 millones de euros en armas rusas, calibradas entre 2027 y 2029, incluidos 500 “Verba” (un sistema portátil de defensa aérea), 2.500 misiles tierra-aire 9M336 y 500 miras nocturnas Mowgli-2. Por su parte, Teherán suministra a Rusia drones Shahed y misiles balísticos Fateh-360 que Moscú utiliza en la guerra contra Ucrania. China tiene un acuerdo del tipo petróleo por armas: compra el 80% de sus exportaciones de petróleo a Irán a un precio bajísimo y le suministra armas a cambio. Durante dos años se negoció un acuerdo con Irán para la compra de misiles supersónicos chinos CM-302. El acuerdo no se cerró antes de los ataques del sábado, pero en noviembre el ejército estadounidense confiscó el cargamento de un barco de China a Irán que contenía artículos para ayudar a reconstruir el arsenal de misiles de Irán.
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