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Una filtración de noticias vuelve a frenar el sueño de Munich de viajar al espacio
10 de abril de 2026 – 2:00 amTiempo de lectura: 2 minutos
El cohete “Spectrum” de Isar Aerospace vuelve a permanecer en tierra. Esta vez hay mucho en juego para la empresa de Múnich.
El jueves por la tarde, la compañía espacial Isar Aerospace, con sede en Múnich, canceló el segundo intento de lanzamiento de su cohete “Spectrum”. Aproximadamente una hora antes del despegue programado desde el puerto espacial de Andøya en Noruega, la compañía anunció: “Isar Aerospace se retirará del intento de lanzamiento de hoy para investigar una fuga en un recipiente a presión”. Los equipos responsables primero tendrán una idea de la situación y luego decidirán los próximos pasos.
Para el segundo intento, el cohete llevará a bordo cinco satélites de investigación y un experimento científico. Se pondrán satélites en órbita. En el primer intento, hace un año, el cohete acabó convertido en una bola de fuego después de unos 30 segundos y cayó al mar.
Isar Aerospace se había fijado el objetivo de hacer que el “Spectrum” fuera adecuado para viajes espaciales comerciales más rápido de lo que logró su competidor estadounidense SpaceX, lo que requirió cuatro intentos. Recientemente, los intentos de botadura previstos se han pospuesto varias veces: inicialmente por razones técnicas, pero más recientemente porque un pescador noruego no abandonó a tiempo la zona de seguridad con su barco.
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La industria espacial europea tiene grandes esperanzas en el “Spectrum”, que puede transportar hasta una tonelada de carga. Una vez que esté listo para su producción en serie, lanzará satélites civiles y militares a órbitas terrestres bajas, a unos cientos de kilómetros de altura. Según el director de Isar Aerospace, Daniel Metzler, la empresa ya tiene todas las reservas hasta 2028, aunque el cohete aún no está listo para la producción en serie.
La presión sobre Isar Aerospace es enorme porque Europa actualmente depende casi por completo de SpaceX, del multimillonario estadounidense Elon Musk, para lanzar satélites al espacio. Metzler ilustró el desequilibrio con cifras concretas: el año pasado Estados Unidos lanzó 198 cohetes, el resto del mundo 124 y Europa sólo ocho.
A pesar del nuevo aborto, Metzler estaba convencido de que sería posible alcanzar la órbita. “Las cancelaciones son parte de la industria espacial”, afirmó. “Cada intento nos aporta una experiencia valiosa y nos entrena en nuestro camino hacia la órbita”, explicó.