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Retroexcavadoras y excavadoras llegaron a primera hora del martes 20 de enero al corazón del barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén oriental, para iniciar la destrucción de los locales de la sede de la UNRWA, la agencia de las Naciones Unidas que, desde 1949, ayuda a los refugiados palestinos. Esta espectacular operación marca una nueva etapa en el deseo del gobierno israelí de impedir el trabajo de este actor clave en la protección de los refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania, pero también en Siria, Jordania y el Líbano.

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De hecho, desde finales de 2024, el Estado judío ha prohibido toda actividad de la agencia en su territorio y en la parte árabe de Jerusalén, ocupada en 1967 y anexada en 1981. Una ley aprobada por la Knesset (el Parlamento unicameral) también prohibía cualquier contacto entre las autoridades israelíes y la UNRWA.

Un nuevo texto, votado a finales de diciembre de 2025, prevé cortar el acceso al agua y a la electricidad en los últimos edificios utilizados por la agencia. El 12 de enero, las autoridades anunciaron planes para cerrar un centro de salud en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Desde mayo de 2025, los niños de varios campos de refugiados ubicados en Jerusalén ya no tienen acceso a las escuelas de la UNRWA, que fueron cerradas por orden del gobierno.

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