Hay dos maneras de analizar el historial de Francia en los Juegos Milán-Cortina: la revista medio llena, la revista medio vacía. En el primer caso evidentemente nos dejamos llevar por la incursión de los biatletas tricolores en Anterselva, 13 encantamientos en 11 pruebas, emociones a raudales y un público loco.
En segundo lugar, mientras mañana son los Juegos Alpinos Francia 2030, debemos preocuparnos por las dificultades del snowboard, las deficiencias del freestyle y los resultados desastrosos del esquí alpino (cero puntos entre los hombres como el año pasado en el Campeonato del Mundo), que inevitablemente se hunde en la mediocridad a pesar de sus colosales recursos.