Desde entonces, Bahzad Farhan, un yazidí iraquí, ha buscado incansablemente a estas mujeres con la esperanza de restaurar su libertad. Este martes, este hombre de 38 años contó ante el Tribunal de lo Penal cómo, con su asociación Kinyat, permitió localizar y liberar a 56 “prisioneras”, mujeres yazidíes convertidas en esclavas sexuales de soldados yihadistas, de las garras de sus despiadados captores.