No más hiperpotasemia, es hora de hacer escisión. Después de tres meses de audiencias, los jurados del tribunal de Doubs sustituyeron el jueves la jerga médica por la de psicólogos y psiquiatras. Su desafío: descifrar la personalidad de Frédéric Péchier y comprender cómo el acusado pudo haber cometido treinta envenenamientos – de los cuales doce fueron mortales – reflejando ante todos la imagen de un médico brillante y de un buen padre.
Para responder a este enigma, el juez de instrucción apeló a una disciplina todavía poco utilizada en Francia, la psicocriminología. Conocido en el extranjero como “perfiles”, su objetivo es establecer un retrato compuesto de un autor. En este caso, Peggy Allimann y su colega también trabajaron sobre la personalidad del acusado.