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Berlina- Mientras que internamente se habla de la eliminación de unos 60 puestos este año, el presidente del Bundestag busca ahora un orador en TikTok y le ofrece un salario máximo de hasta 8.000 euros al mes, como informa Spiegel. La tarea: hacer de Klöckner un gigante de las redes sociales.

En el parlamento esto causa malestar. Porque mientras en 2029 habrá que salvar al 8% de los empleados y el trabajo se reparte cada vez entre menos hombros, el área presidencial se amplía. Hay cinco nuevos puestos disponibles Klockner disponibles, a pesar de las medidas de austeridad. Para muchos en casa, esto no cuadra.

Klöckner es desde hace mucho tiempo una auténtica marca. Se presenta profesionalmente en Instagram, Facebook y otras plataformas con brillantes vídeos de viajes al extranjero y nombramientos políticos. Su cuenta personal de Instagram tiene alrededor de 210.000 seguidores, mucho más que la cuenta oficial del Bundestag, que tiene alrededor de 135.000. Por eso los críticos se preguntan abiertamente si se trata todavía de una representación del trabajo parlamentario o, cada vez más, de una puesta en escena de Klöckner como persona.

Críticas a la expansión de Klöckner en las redes sociales

Su impulso hacia TikTok es particularmente controvertido. Los defensores de la protección de datos advierten que también hay preocupaciones a nivel nacional, pero Klöckner responde: es necesario llegar a los jóvenes allí donde obtienen información. Esto es exactamente lo que debería hacer el nuevo orador principal: producir contenido, perfeccionar clips y generar alcance. A esto se añade el hecho de que el actual equipo de redes sociales ya está más estrechamente vinculado al entorno de Klöckner y está bajo la dirección de un hombre de confianza cercano. Por eso, en el Bundestag muchos vigilan atentamente qué canal utilizará el presidente del Bundestag para publicar en el futuro contenidos producidos por el Estado. Porque el equilibrio es delicado: al final, la atención debería centrarse en el Parlamento, no en el Presidente.

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