Así es como se ve una trampa que nos ponemos a nosotros mismos. Donald Trump ha decidido organizar un bloqueo marítimo de los puertos iraníes en el Estrecho de Ormuz para impedir el control iraní de esta arteria crucial. Una ruta por la que los barcos circulaban libremente, antes de que Estados Unidos e Israel atacaran este país el 28 de febrero. Así se resume la situación combustible, sin resultado evidente, tras el fracaso de las primeras negociaciones bilaterales de alto nivel, en Islamabad, en la madrugada del domingo 12 de abril. Mientras tanto, Donald Trump anunció en su red Truth Social –usando el método unilateral y pregonero que le gusta– que Estados Unidos impondría un bloqueo en esa estrecha zona.
Informe “extorsión global” implementado por Teherán, con la amenaza de minas submarinas y la imposición de un derecho de paso, el presidente estadounidense explica que el Pentágono impedirá que los barcos que atraquen en un puerto iraní entren y salgan del estrecho. Las personas en tránsito simple no se verían afectadas por este confinamiento, que comenzará el lunes al mediodía. Los edificios cuyos propietarios intentaron comprar derechos de paso a las autoridades iraníes serán castigados. Sin embargo, es difícil imaginar seriamente un abordaje estadounidense de un barco chino que transporta petróleo iraní. Especialmente un mes antes de la visita oficial de Donald Trump a Beijing.
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