Un proyecto de ley adoptado el jueves intensifica la represión contra los organizadores de partidos no declarados o prohibidos.
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La Asamblea aprobó el jueves 9 de abril un refuerzo del arsenal de sanciones contra los partidos libres, apoyada por el gobierno en nombre de las molestias causadas, pero con la oposición de la izquierda y los actores comunitarios, que denuncian un enfoque de seguridad contra los modelos contraculturales. Estas fiestas suelen organizarse en campos o lugares abandonados, de forma ilegal.
El proyecto de ley, defendido por la diputada de Horizons Laetitia Saint-Paul durante una jornada reservada a su grupo, fue adoptado en primera lectura con 78 votos a favor y 67 en contra, con el apoyo del sector gubernamental y de la extrema derecha.
La ley prevé una pena de hasta seis meses de prisión y una multa de 30.000 euros “contribuyendo” a la preparación, realización o buen desarrollo de una fiesta libre no declarada o prohibida, y prevé una multa de 1.500 euros para los participantes, ampliable hasta 3.000 euros en caso de reincidencia. Actualmente los organizadores se arriesgan a una multa de 1.500 euros, pero no existe ningún delito específico que penalice la participación. El texto deberá ahora ser examinado en primera lectura en el Senado.