A pesar de una cosecha que, como demuestran los hechos, ha sido más ligera de lo esperado, las bodegas italianas están repletas de existencias de productos no vendidos y los precios caen. Esta es la denuncia presentada porUnión Italiana del Vino que informó los datos comunicados el 13 de febrero por Italia a la Comisión Europea y que revelan la producción de vino para 2025 que se detuvo en 44,58 millones de hectolitros, en línea con el año anterior (+0,7%). La previsión era de 50 millones de hectolitros.
Un resultado que esconde también algunos aspectos positivos, como la reducción racional del rendimiento de la producción decidida por las principales denominaciones italianas precisamente en función de la debilidad del mercado ante la caída del consumo y de los impuestos americanos.
Sin embargo, las cuotas de producción establecidas en los territorios para mantener el equilibrio de la cadena de suministro – según la Uiv – no fueron suficientes dado el nivel actual de existencias.
“Hasta la fecha – comentó el presidente de la Unión Italiana del Vino, Lamberto Frescobaldi – tras dos cosechas, algo más de 44 millones de hectolitros, en bodegas italianas Son 61 millones de hectolitros de vino, un 6% más que en el mismo periodo del año pasado.. Sabiendo que asciende a casi 68 millones de hectolitros (+7,5%) si incluimos los mostos. Esto significa que actualmente ya no podemos permitirnos no sólo cosechas consistentes con la media de los últimos diez años, es decir, 47,5 millones de hectolitros, sino tampoco aquellas con volúmenes, hasta ahora considerados bajos, de los dos últimos años. Éste es el caso – añade Frescobaldi – revisar la actual estructura productiva a nivel central mediante reformas a la ley consolidada que garantizan un sistema flexible, capaz de abrirse o comprimirse dependiendo de la dinámica del mercado.
Las existencias de bodega indican un fuerte superávit (+11,3%) para los vinos/varietales comunes y para las IG blancas (+10,5%). La variación de las existencias vinculadas a los vinos con denominación de origen es más limitada, del +3,6% (31,7 millones de hectolitros).
“La situación sigue siendo delicada – añadió el secretario general de la UIV, Paolo Castelletti – con un ritmo de producción de productos que ha disminuido alrededor de un 20%, no sólo en comparación con el comienzo de 2024, cuando hubo una gran demanda de productos de los Estados Unidos debido a los stocks acumulados en previsión de las funciones de Trump, sino también en comparación con 2023, un año que no se vio influenciado por acontecimientos externos. Incluso en presencia de una baja producción, En general, la dinámica de los precios a granel sigue siendo muy débil, con los precios de los vinos blancos comunes (los de mayor mercado, por su uso como base para espumosos) que, en las principales regiones productoras, presentan descensos medios superiores al 10% respecto al año pasado. También es tensa la situación de los vinos con denominación de origen, donde los casos de aumento de precios son muy raros y las tendencias tienden a la estabilidad o a la baja. Una dinámica – concluyó – generada por las dificultades del mercado en Italia y en el extranjero, particularmente en terceros países, donde se estima una caída de las exportaciones del 7% hasta 2025″.