El aumento es espectacular. Una semana y media después del inicio de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, el precio del barril de Brent superó los 100 dólares el lunes 9 de marzo. Al mediodía del martes todavía estaba a 91,76 dólares. El contrato de futuros holandés TTF, referencia europea del gas natural, se situaba en 48,39 euros el megavatio hora, muy por encima de los 31,9 euros antes de que comenzara la crisis.
“Debemos esperar que este conflicto dure. La explosión en Oriente Medio es enorme debido, en particular, a la estrategia de caos decidida por Irán”advirtió Alice Rufo, ministra delegada del Ministro de las Fuerzas Armadas, desde las columnas de Domingo en la Tribuna. En este momento, el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% de la producción mundial de petróleo, sigue bloqueado.
Para el gobierno de Lecornu esta crisis internacional, que se produjo de forma imprevisible, es una muy mala noticia. Después de haber conseguido, no sin dificultades, que se aprobara definitivamente el presupuesto de 2026, el ejecutivo decidió aprovechar un momento de respiro. Es un fracaso. La crisis iraní debilita el objetivo de déficit público fijado en el texto presupuestario en el 5% del PIB en 2026. Es decir, un esfuerzo de 0,4 puntos del PIB respecto al déficit establecido en 2025 (5,4%). “Sobre todo porque hay que tener en cuenta que este escenario de déficit del 5% se previó con, de fondo, una situación económica favorable, sin ninguna piedra en el zapato”, dice Anthony Morlet-Lavidalie, economista de Rexecode.