En el nuevo número de la revista Vita e Pensiero leemos un ensayo útil para superar la retórica de los jóvenes apáticos e indiferentes. Los jóvenes y la democracia, de los influencers Antonio Campati y Verónica Riniolo, muestra, a través de una amplia encuesta, cuál es la relación de los jóvenes entre 18 y 34 años con la política. Hay muchas sorpresas. Las personas entrevistadas no parecen conocer el papel de los partidos. Sin embargo, tienen gran confianza en las elecciones. Muchos afirman seguir la política a través de personas influyentes en línea. ¿Qué es exactamente un influencer? Ha surgido una personalidad pública gracias al uso eficaz de las redes sociales. Cada influencer tiene multitud de seguidores que comparten contenido. ¿Puede un influencer dictar cuestiones de la agenda política o influir en una campaña electoral? Sí. ¿Compartir se convertiría en votación si un influencer decidiera presentarse? No se dice. El esfuerzo de hacer clic en tu smartphone no es comparable al de acudir a las urnas. Sin embargo, no se puede descartar que en el futuro se celebren elecciones sin partidos. ¿Será la democracia de los influencers? Es posible. Los cerebros de los partidos deben ahora tener en cuenta ciertos aspectos: la participación en línea será cada vez más importante y se expresará con la gramática de la web. En el ámbito digital la política se hace con hashtags para lanzar campañas. Se organizan suscripciones y boicots. Hablamos un idioma que todos entienden. La imagen sirve no sólo para documentar sino también para afirmar. ¿Existe el riesgo de una simplificación excesiva? Sí. Pero en cierto sentido ya estamos hablando del pasado. Los investigadores ya están estudiando la próxima revolución: el impacto de la inteligencia artificial en este escenario. En el futuro, un influencer creado por software (es decir, no una persona) podrá intervenir en todos los temas gracias a una base de datos ilimitada de la que podrá extraer información para aparecer como un experto.
La cuestión se volverá aún más problemática cuando las inteligencias artificiales redacten leyes o seleccionen a los parlamentarios. Algo similar ya ocurrió en Albania, donde fue nombrado ministro responsable de los derechos digitales generados por la inteligencia artificial, el avatar Diella.