La presidenta saliente del Tribunal Federal de Cuentas, Kay Scheller, criticó la política presupuestaria de la Confederación. El “fondo especial” de 500.000 millones de euros para infraestructura y clima se utiliza en gran medida para tapar agujeros presupuestarios. “Aquí vemos un patio de clasificación”, declaró Scheller al “Süddeutsche Zeitung”.
Los principales institutos económicos supusieron que entre el 80 y el 90% de los fondos se malversarían. Algo similar ocurre con el programa de 100 mil millones para los estados federados. “No ha habido adicionalidad y existe el riesgo de que los fondos se utilicen en parte para programas existentes o indirectamente para consumo, contrariamente al objetivo original de financiar nuevas inversiones”.
Scheller, que se jubilará a finales de mayo tras 14 años al frente de la Oficina Federal de Auditoría, critica la política financiera federal en su conjunto. “La deuda está aumentando exponencialmente. Si nos fijamos en el presupuesto actual, casi la mitad del presupuesto se dedica a intereses, defensa y pensiones”, afirmó Scheller. También existen numerosas obligaciones legales. “Esto casi no deja espacio para cosas nuevas. Alrededor del 90% de los recursos presupuestarios están planificados de forma fija, sólo alrededor del 10% se puede utilizar de forma flexible”, afirmó el abogado. Esta “petrificación” del presupuesto federal significa que en tiempos de crisis la única opción es recurrir a nuevos préstamos porque los altísimos ingresos no son suficientes para cubrir las necesidades de gasto.
Además, el abogado pidió medidas más duras contra el fraude fiscal, el trabajo clandestino y el blanqueo de dinero. Sólo en este último sector, según estimaciones de la Confederación, cada año quedan sin descubrir hasta 100 mil millones de euros. El Estado debe hacer valer sus pretensiones consecuentemente e introducir para los sospechosos una inversión de la carga de la prueba sobre el origen del dinero, explicó Scheller.