cdaf397_ftp-import-images-1-kxf5xhwja0la-2025-07-15t103426z-2001690873-rc2ymfazz6e3-rtrmadp-3-france.avif

Una advertencia tajante. Como una sirena que suena en los pasillos de la Asamblea Nacional para recordarnos el verdadero tema crítico del momento. Justo en el momento en que 14 diputados y senadores se encontraban buscando un improbable compromiso sobre el presupuesto, el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (Insee) publicó, el viernes 19 de diciembre, una cifra espectacular: la de la deuda pública. En tres meses la deuda se ha inflado aún más en 65,9 mil millones de euros, alcanzando 3.482 millones de euros a finales de septiembre. ¿Es todavía posible desactivar esta bomba financiera? Independientemente del destino del gobierno de Lecornu, esto es lo que está en juego en las actuales negociaciones presupuestarias.

Tic-tac, tic-tac… Han pasado cincuenta años desde que se puso en marcha este peligroso mecanismo. Cincuenta años que el Estado, las administraciones locales y la Seguridad Social llevan gastando más de lo que recaudan. Todos los presupuestos han estado en déficit desde 1975. Para cubrir la diferencia, el país se endeuda cada vez más.

“No son sólo los gastos excepcionales o de inversión los que se financian con deuda, sino el funcionamiento diario del Estado y los gastos de transferencia vinculados a la redistribución o al seguro social”, señala el economista Guillaume Hannezo en una nota reciente para Terra Nova. Esta deuda, “es un préstamo de consumo que cubre los gastos de la semana y no prepara de ninguna manera para el futuro”Nicolas Dufourcq, presidente del Banco de Inversión Pública, también comenta La deuda social de Francia, 1974-2024 (Odile Jacob, 544 páginas, 28,90 euros).

Leer también | Artículo reservado para nuestros suscriptores. En los mercados financieros, Italia se considera hoy tan fiable como Francia.

El movimiento ha empeorado en los últimos años. Si bien la mayoría de los países han cerrado las compuertas del dinero público durante la crisis de Covid-19 para reducir su relación deuda-PIB, Francia no lo ha hecho. Su déficit ha caído respecto a las previsiones, es el peor de toda la eurozona y la deuda ha seguido. Los últimos datos del INSEE son impresionantes: en un año la deuda pública aumentó en 181 mil millones de euros, o un 5,5%. y nada parece frenar su aumento.

Te queda el 67,85% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.

Referencia

About The Author