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Una enfermedad silenciosa, que poco a poco se fue introduciendo en su vida cotidiana, obligándole a detenerse varias veces: primero unos hormigueos en las extremidades, luego el diagnóstico de esclerosis múltiple. Pero Lucia Facchinetti, de 51 años, nunca abandonó la enfermedad. Apoyada por el amor de sus hijas Vittoria y Verónica, la mujer continúa cuestionándose, demostrando cómo todavía es posible vivir la vida, a pesar de las adversidades.

Señales subestimadas

Hasta 2006, Lucia, originaria de Bardolino y actualmente residente en Peschiera, llevó una existencia tranquila, marcada por el trabajo y la familia. El hombre de 51 años, según informa el diario L’Arena, nunca ha tenido problemas de salud. Sin embargo, los primeros síntomas ya habían llegado unos años antes: “El primer síntoma llegó en la vigésima semana del primer embarazo, en 2001. Durante un mes sentí un hormigueo en una extremidad, luego pasó pero el trastorno se trasladó a una pierna y otras zonas. Entre 2001 y 2003 tuve a mis dos hijas y durante la maternidad siempre me sentí bien”, dice.

Estos trastornos intermitentes, inicialmente subestimados, la empujaron luego a profundizar sus investigaciones mediante algunas comprobaciones. El diagnóstico, que llegó en 2006, marcó un punto de inflexión. “Hasta ese momento – confiesa Lucía – yo era una persona que tenía algunos dolores de cabeza debido a la sinusitis, pero nada más. Nunca había estado en el hospital y cuando me hablaron de esclerosis múltiple, ni siquiera sabía qué era”.

amor de chicas

Antes de 2023, año en el que Lucía perdió la capacidad de caminar, comprometiendo su autonomía, nunca había contado su historia: “No quería que me consideraran la ‘pobre’ porque me sentía bien”.

La movilidad reducida le impedía ejercer su trabajo: “Yo era agente de Vodafone Business: viajaba en coche para visitar a los clientes, recorriendo unos 500 kilómetros diarios, también porque me habían cedido las zonas de Padua y Rovigo. Era muy activo: salía por la mañana y volvía por la tarde. » Durante dos años, esta vida dinámica se convirtió en una pausa obligada. Su hija Verónica le dio la fuerza para reaccionar, animándole a realizar el examen especial de conducción. Por lo tanto, Lucía tuvo que asumir una nueva desafío y logró obtener su permiso de conducir el 29 de diciembre de 2025.

El coche y la recaudación de fondos

Un objetivo importante, que sin embargo también requiere un medio de transporte adecuado: un coche accesible y caro. La elección recayó en un Volkswagen Caddy Style, con un valor inicial de 44.000 euros, reducido a 37.000 tras una aportación inicial. Para lograr este objetivo, la familia de Lucía lanzó el 10 de enero una recaudación de fondos en GoFundMe. Desde entonces, la respuesta ha sido sorprendente: donaciones online, eventos organizados en la región e iniciativas solidarias han contribuido a incrementar la cantidad recaudada día tras día hasta alcanzar los 25.800 euros. “Esta recaudación de fondos representa la recuperación de mi dignidad, poder decidir ir solo al supermercado, salir a comprar sin tener que esperar a que otros estén disponibles, dejar de ser una carga para todos y así recuperar el sentimiento de ser una persona independiente”.

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