La fiscalía de Gela ha abierto una investigación contra desconocidos por negligencia y daños causados por el gran deslizamiento de tierra ocurrido cerca del centro histórico de Niscemi, la ciudad de unos 25 mil habitantes en la provincia de Caltanissetta donde más de 1.500 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares.
La tierra comenzó a moverse alrededor de las 12:30 p.m. El domingo, provocando que el asfalto se agrietara y numerosos edificios, algunos de los cuales se desplomaran en el acantilado, así como un tramo de carretera donde se encontraban aparcados coches y furgonetas. Desde entonces, el frente se ha ampliado aún más: la zona roja, es decir aquella donde nadie puede entrar, se ha ampliado de 100 a 150 metros desde el frente.
En una reunión con el alcalde de Niscemi, el prefecto de Caltanissetta y Protección Civil, la primera ministra Giorgia Meloni prometió una rápida intervención, también en lo que respecta a las indemnizaciones a los implicados. Meloni se comprometió a celebrar otra reunión en unas dos semanas.
En Niscemi ya se había producido un deslizamiento de tierra, aunque menos grave, en 1997. Una gran parte del distrito de Sante Croci, todavía hoy el más amenazado, se deslizó hacia el valle, unas setenta casas fueron destruidas y unas 400 personas fueron evacuadas. Incluso en este caso se abrió una investigación en la que participaron, entre otros, administradores y técnicos municipales; sin embargo, la identificación precisa de las responsabilidades fue muy complicada y se prescribieron varias infracciones.
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