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Milán, 3 de abril (askanews) – “La humanidad ha demostrado una vez más de lo que somos capaces y son sus esperanzas para el futuro las que ahora nos acompañan en este viaje alrededor de la Luna”. Estas son las palabras desde el espacio profundo de Jeremy Hansen, uno de los 4 astronautas de la misión Artemis II que está devolviendo al mundo el sueño de la Luna.

El viaje acaba de llegar a un punto crucial: la sonda Orion, rebautizada como Integrity por la tripulación, ha abandonado la órbita terrestre y se dirige hacia la órbita lunar: la primera vez que esto ocurre desde 1972. La maniobra de inyección translunar proporcionó el impulso hacia el satélite natural que permitió a la cápsula liberarse de la atracción de la órbita terrestre baja que la habría mantenido girando alrededor de la Tierra. Aceleración capaz de llevar un coche del reposo a 100 km/h en menos de 3 segundos.

“Esta maniobra – explicó la NASA – no sólo dirige a los astronautas de Artemis II hacia la Luna, sino que también los coloca en una trayectoria de retorno libre, lo que les permitirá aprovechar la gravedad lunar para regresar a la Tierra”.

Los astronautas, 3 hombres y una mujer, dijeron que estaban bien, resolvieron algunos pequeños problemas, incluido uno con el baño, y comenzaron su segundo día de misión escuchando “Green Light” de John Legend, en homenaje a la luz verde que pronto recibirían para encender sus motores y dirigirse a la Luna.

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