Ud.Poco más de tres años después de su lanzamiento en noviembre de 2022, ChatGPT cuenta con 800 millones de usuarios activos. Esta progresión meteórica es mucho más rápida que la de TikTok, que, diez años después de su nacimiento en 2016, cuenta con 1.600 millones de usuarios; más rápido incluso que el de WhatsApp, que tiene 2 mil millones diecisiete años desde su lanzamiento. Sin duda, la inteligencia artificial (IA) está revolucionando las prácticas profesionales y la vida cotidiana de los usuarios de todo el mundo. Y está lejos de terminar.
La inteligencia artificial es el principal impulsor del crecimiento en los Estados Unidos en la actualidad. Desde principios de 2025, esto proviene casi exclusivamente de las inversiones en inteligencia artificial, que han aportado casi medio punto de crecimiento anual en los últimos años. Confirmando el diagnóstico del informe Draghi sobre el futuro de la competitividad europea, una nota del Banco de Francia de febrero de 2025 indicaba que es en gran parte por esta razón que Europa se ha quedado atrás y que la productividad se estanca allí, mientras impulsa el crecimiento americano.
Esta dinámica no termina. Al contrario, todo indica que esto continuará: el banco de inversión Goldman Sachs espera, por ejemplo, unas inversiones de capital de más de 500 mil millones de dólares (429 mil millones de euros) para el año en curso. Esta cantidad –alrededor del 1,7% del producto interno bruto– es del mismo orden que la de los grandes auges de inversión del pasado, como el de finales de los años noventa. Incluso supera este bajo valor si tenemos en cuenta otros gastos de capital en el sector tecnológico, especialmente las inversiones en software.
Incertidumbre considerable
Lo que distingue la ola actual de las del pasado es que la mayoría de las inversiones las realizan exclusivamente empresas de inteligencia artificial, y en particular las del sector. “ “Los siete magníficos” (Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla), y no las empresas usuarias. A diferencia de lo que ocurrió durante la burbuja de las puntocom de finales de los años 1990, los sectores usuarios -servicios financieros o servicios de comunicaciones- desempeñan hoy un papel secundario en este auge. Son las inversiones de las propias empresas de inteligencia artificial, en particular debido al auge del gigantismo en la construcción de centros de datos, las que explican la mayoría de las inversiones.
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