Brutal, el altercado duró sólo unos segundos, pero la escena es sintomática de las nuevas fallas que atraviesan Turquía. Cuando se anunció el veredicto el 23 de diciembre de 2025, el juez ordenó la expulsión de uno de los jóvenes acusados que había reaccionado con enojo. Varios acusados, igualmente jóvenes, sentados en los palcos de esta enorme sala del centro penitenciario de Silivri, en un lejano suburbio de Estambul, atacaron luego a los gendarmes arrojándoles sillas. Los agentes respondieron con gas pimienta y porras. Los magistrados abandonaron la sala por una puerta trasera, en total confusión.
Esta audiencia pretendía ser ejemplar en la lucha contra las bandas criminales de jóvenes ultraviolentos, fenómeno que en los últimos años se ha ido expandiendo en las principales ciudades del país. Apodado “el juicio de Dalton”, en honor a una de las pandillas más poderosas de Estambul, el caso requirió varios meses de investigación y dio lugar a 362 acusaciones. La edad media de los acusados es de 20 años, un tercio son aún menores de edad y apenas un puñado, entre los más condenados, superan los treinta años. Prueba, si es que era necesaria, de su capacidad de violencia: la extradición desde Irak en marzo de 2025 por el MIT (servicio secreto turco) de Ahmet Mustafa Timo, de 21 años, apodado “Timocan”, uno de los ejecutivos de Dalton juzgados en el proceso, desembocó en un ataque armado contra el consulado iraquí en Estambul. Incluso los periódicos progubernamentales, no acostumbrados a seguir los excesos de la juventud turca, se hicieron eco de esto.
Procesados por crimen organizado, asesinato, tráfico de armas y drogas, blanqueo de dinero e incluso robo y extorsión, dos de los líderes de la organización presentes en la sala del tribunal, Bahadir Akdag y Zafer Boyun, fueron condenados a doce cadenas perpetuas. Otras penas oscilan entre uno y setecientos años de prisión. Sólo unos sesenta acusados fueron absueltos, entre ellos Dogan Tarda, alias Heijan, y Muhammet Nedim Dogan, alias Muti, dos raperos nutridos del gangsta rap de los guetos americanos. Para treinta y cuatro imputados, el tribunal decidió separar sus expedientes por su ausencia al juicio. Entre ellos se encuentran los líderes históricos de la organización, ahora rivales: Baris Boyun, actualmente detenido en Italia, y Beratcan Gökdemir, apodado “Can Dalton”, bajo arresto domiciliario en Rusia.
Te queda el 78,1% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.