Su liberación socava la firmeza demostrada oficialmente por la junta del general Assimi Goïta frente a los grupos yihadistas que infestan Mali. Sobre todo, parece una admisión de debilidad frente al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (GSIM), la rama saheliana de Al Qaeda, que intenta asfixiarlo económicamente desde hace varios meses.
A mediados de marzo, las autoridades liberaron a unos 200 presuntos yihadistas a cambio de una tregua en los ataques a los convoyes de combustible llevados a cabo por el GSIM, informa la Agencia France-Presse. Aunque es difícil confirmar la identidad exacta de estos individuos, si se trata de verdaderos combatientes o de civiles sólo sospechosos de complicidad con grupos armados, aseguró una fuente de seguridad. Mundo que al menos quince “yihadistas experimentados, incluidos algunos líderes”estaban entre los hombres liberados.
En los últimos meses, la presión yihadista sobre la junta del general Goïta ha seguido aumentando. Desde septiembre de 2025, la rama local de Al Qaeda, dirigida por Iyad Ag Ghali, ha impuesto un bloqueo a las importaciones de combustible procedentes de países fronterizos con Mali, quemando camiones cisterna y levantando puestos de control en las carreteras que conducen a Bamako.
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