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El largo maratón legal que rodea al “cártel de bienes” acaba de terminar. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha rechazado casi por completo los recursos interpuestos por una decena de compañías aéreas internacionales. Esta decisión valida las violaciones de la libre competencia acusadas a grandes operadores como Air France-KLM, British Airways y Singapore Airlines.

En el centro de la polémica, un acuerdo oculto sobre los precios de los servicios de carga aérea que duró poco más de seis años, entre diciembre de 1999 y febrero de 2006. En 2010, la Comisión Europea golpeó duramente imponiendo sanciones globales por valor de casi 800 millones de euros. Dieciséis años después, el Tribunal confirma la decisión dictada en primera instancia en 2022, que ya había considerado a Bruselas perfectamente competente para sancionar este caso de importancia mundial.

Fin de las disputas sobre la jurisdicción de Bruselas

Las compañías aéreas habían iniciado una batalla técnico-jurídica, cuestionando el derecho de la Comisión Europea a sancionar acuerdos sobre servicios con salida desde terceros países hacia el espacio europeo. Esta tesis fue rechazada explícitamente por los jueces. El Tribunal reafirma que el organismo de control de la competencia de la UE tiene la legitimidad necesaria para intervenir cuando el mercado europeo se ve afectado por estas prácticas.

“El Tribunal rechaza casi todos los argumentos presentados por las aerolíneas” destaca la institución en su nota de prensa. De esta sentencia sólo se desprende una excepción destacable: el caso de SAS Cargo Group. Debido a errores de cálculo cometidos por el Tribunal durante el procedimiento anterior, la multa de 70 millones de euros impuesta a la empresa escandinava se reduce aproximadamente un 10%. Para otros miembros del cártel, el importe de las multas sigue siendo inamovible.

Una pesada factura para Air France-KLM

Air France recibió la multa más elevada en 2010, con 182,9 millones de euros, seguida de cerca por su socio KLM con 127,2 millones de euros. Incluyendo la filial Martinair, la factura total del grupo asciende a aproximadamente 325-340 millones de euros. Aunque estas cantidades han sido reservadas íntegramente por la empresa (350,6 millones de euros de intereses y multas registrados a finales de 2021), la decisión de este jueves transforma esta apuesta legal en una salida de caja definitiva.

El caso estuvo marcado por numerosos giros procesales. En 2015, una primera victoria de las compañías aéreas obligó a la Comisión a corregir los defectos formales. En 2017, se adoptó una nueva decisión que reintroducía sanciones casi idénticas, que nuevamente fueron atacadas sin éxito. Hoy en día no hay margen de maniobra para cuestionar la legalidad de estas multas.

Lufthansa, el informante que se libra de las multas

En lo que respecta a los precios acordados para el combustible y los recargos de seguridad, Lufthansa se encuentra en una posición única. Si la empresa alemana fuera reconocida oficialmente como miembro del cártel, escaparía a cualquier sanción financiera de la UE. Tras denunciar a sus cómplices en 2005, se benefició de inmunidad total en virtud del procedimiento de clemencia.

Lufthansa, sin embargo, no salió completamente ilesa de este terremoto. Si su factura europea es de cero euros, se ha enfrentado a demandas civiles masivas. En Estados Unidos, la empresa ha celebrado acuerdos de conciliación por valor de 85 millones de dólares. También en Alemania tuvo que llegar a un acuerdo con Deutsche Bahn, que inicialmente exigió una compensación de varios miles de millones de euros para su filial DB Schenker y otros clientes perjudicados por el cártel.

El espectro de las acciones de compensación privadas

La confirmación de las sanciones por parte del TJUE podría galvanizar los procedimientos civiles que aún se prolongan ante los tribunales nacionales. Deutsche Bahn, que encabeza la protesta, estimó los daños en casi 3.000 millones de euros, sumando las peticiones de varias grandes empresas. La compañía ferroviaria pública alemana había presentado una denuncia en Alemania y Estados Unidos con el objetivo de responsabilizar a las quince compañías implicadas, entre ellas British Airways (multa confirmada de 84,5 millones de euros), Cargolux (79,9 millones de euros) y Singapore Airlines (74,8 millones de euros).

Para los abogados de la Comisión Europea, este fallo de 2026 es una confirmación de su estrategia para luchar contra los cárteles globales. Al confirmar que la UE puede sancionar acuerdos formados fuera de sus fronteras pero que impactan su economía, el Tribunal fortalece de manera sostenible el poder regulatorio de Bruselas sobre el comercio internacional.

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