CAMPAMENTO DE REFUGIADOS DE TULKAREM, PALESTINA OCUPADA – Con la ayuda de la oscuridad, la nueva Nakba adquiere contornos más definidos. En el corazón de Tulkarem, un pedazo de ciudad es negro, silencioso, fantasmal. Pocas luces dan testimonio de la presencia humana, de los fantasmas no deseados que ocupan el campo de refugiados de Tulkarem desde hace más de diez meses. Nur examina el campo vacío y sacude la cabeza, preocupada. “Mi casa está por ahí”, dice señalando un punto muy concreto, como quien conoce la zona a la perfección. “Esta luz no estaba allí ayer”. Es difícil decir si viene de su casa o de la cercana, incluso…
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