Los pescadores de unos 300 barcos en el oeste de Francia deben permanecer nuevamente en tierra. Por tercer año consecutivo, los buques de al menos 8 metros que utilicen determinados artes que suponen un riesgo para los pequeños cetáceos tienen prohibida la pesca en el Golfo de Vizcaya, que se extiende desde Bretaña hasta España. La prohibición temporal, que se extiende del 22 de enero al 20 de febrero, afecta específicamente a las redes de enmalle y a los arrastreros pelágicos, que arrastran una bolsa cónica entre la superficie y el fondo del océano. Las flotas con pabellón extranjero también se ven afectadas.
Ahora surge la compleja y espinosa cuestión del futuro de estas medidas. De hecho, las prohibiciones temporales de pesca decretadas por las autoridades a finales de 2023 están a punto de expirar: se habían decidido sólo para tres inviernos, tras una orden judicial del Consejo de Estado. El juez administrativo había sido contactado por asociaciones de defensa del medio ambiente, preocupadas por el aumento de los varamientos de delfines atrapados en artes de pesca. El fenómeno ha sido contenido: las evaluaciones de los científicos de Pelagis, un observatorio de mamíferos y aves marinas conectado a la Universidad de La Rochelle-CNRS, muestran una disminución significativa de la mortalidad debida a capturas accidentales en invierno.
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