El último informe de la Oficina Francesa de Biodiversidad enumera al menos 108 individuos en 2025, advirtiendo sobre una mayor endogamia y una baja diversidad genética.
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Un éxito frágil. La Oficina francesa de Biodiversidad anunció el jueves 26 de marzo que la población de osos pardos en los Pirineos alcanzará al menos 108 individuos en 2025, frente a los 107 del año anterior. Una progresión constante, con una tasa de crecimiento media superior al 11% anual desde 2006. Pero esta dinámica va acompañada de una señal de alarma: la diversidad genética está disminuyendo, con un aumento de la endogamia, lo que corre el riesgo de afectar la supervivencia de los cachorros y el éxito reproductivo de la especie.
Debido en gran parte a la reintroducción de los osos eslovenos en los años 1990, la población sigue siendo vulnerable debido a esta baja mezcla genética. Los primeros resultados de un estudio encargado por el Estado ya muestran efectos concretos, como la reducción de las camadas o el aumento de la mortalidad entre los jóvenes. Incluso en la zona, la presencia del oso sigue dividiendo, especialmente entre los criadores, mientras las asociaciones piden nuevas reintroducciones para reforzar la diversidad genética.