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Daniele Rocca

La velada contra el Milán dio una imagen poderosa a la Lazio. Un estadio olímpico lleno, cálido y emocionante. Más de 50.000 aficionados en las gradas, cánticos continuos y una coreografía que fue el escenario de una contundente victoria. Un regreso, al menos por una noche, de ese vínculo visceral entre el equipo y el público que permaneció suspendido durante meses.
La compañía quiso celebrar todo ello con un vídeo publicado en sus redes sociales. El acompañamiento va acompañado de un enfático mensaje: “Noche inolvidable. De esas que se reviven una y otra vez. Gracias por las emociones que nos diste. Todos juntos, por nuestro Lazio. Más fuertes que nunca”. Palabras que, sin embargo, no encontraron la respuesta deseada. De lo contrario. Bajo el post, en pocos minutos, se desató una avalancha de comentarios negativos. Una sola palabra, repetida constantemente: “Libertad”. La referencia es precisa. De hecho, precisamente en la noche contra el Milán se bloqueó parte de la coreografía prevista en la Tribuna Tevere, donde precisamente debería haber destacado este escrito. Una fractura evidente, que habla bien del momento que vivimos en la Lazio. Por un lado el equipo, apoyado y empujado por la afición, por otro la relación cada vez más deteriorada con el club.
El New York Times también se encargó de fotografiar este clima. El artículo recorre la evolución de la protesta contra Lotito, incluyendo las pancartas que aparecieron en la ciudad, las protestas y la decisión de abandonar el estadio durante varios partidos. La sentencia final es emblemática: los aficionados de la Lazio “merecen un Oscar” por el ambiente creado.

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