Tras el arresto del príncipe Andrés, la incertidumbre crece en la familia real británica. Nuevas revelaciones plantean interrogantes sobre el papel del rey Carlos y la gestión de la crisis interna real.
Son días difíciles para la familia real británica. Poco después del arresto de Andrew Mountbatten-Windsor (66), el palacio parece paralizado mientras se trabaja intensamente a puerta cerrada sobre una estrategia de crisis.
La situación se vuelve aún más explosiva con información de 2019: un denunciante supuestamente alertó al entonces príncipe Carlos de que el apellido de la familia real estaba siendo mal utilizado en relación con las actividades comerciales del ex príncipe Andrés.
Escándalo de Andrés: el nerviosismo crece detrás de los muros del palacio
Un experto del palacio describe el ambiente a Bild como tenso. “Hay un clima de absoluta crisis e impotencia en el edificio. Con cada nueva noticia de los archivos Epstein, el miedo crece”. Ahora el monarca recibe información sobre los nuevos acontecimientos dos veces al día.
Porque el ex príncipe Andrés está actualmente bajo investigación por presunto abuso de poder. La atención se centra en su etapa como representante comercial británico entre 2001 y 2011. Los investigadores están examinando si podría haber pasado información confidencial a Epstein. Los registros e interrogatorios que duran varias horas se consideran el comienzo de investigaciones en profundidad. Si es declarado culpable, podría enfrentarse a largas penas de prisión.

El asunto golpea a la familia real en un momento en el que ya está lidiando con problemas de confianza y problemas de salud del monarca. Sin embargo, parte del público acoge con agrado el hecho de que los cargos contra Andrew se estén tramitando legalmente.
“El rey parece cansado, triste y algo resignado”, continuó el informante en “Bild”. Esto causa preocupación entre muchos en el ambiente palaciego, considerando también su delicado estado de salud.