¿Qué queda de la “relación especial” entre el Reino Unido y Estados Unidos, esa estrecha alianza militar formada después de la Segunda Guerra Mundial, que hasta ahora ha servido de brújula para la política exterior británica? Hasta hace poco, el primer ministro británico, Keir Starmer, había logrado preservarlo, pero las tensiones entre Washington y Londres aumentaron varios grados después de que Estados Unidos e Israel entraran en la guerra contra Irán el sábado 28 de febrero.
El martes 3 de marzo, Donald Trump atacó al líder laborista, al que acusa de haber negado inicialmente el uso de bases militares británicas a cazas, bombarderos o barcos estadounidenses, en particular el de Diego García, en el archipiélago de Chagos, en el Océano Índico. Durante una conferencia de prensa en la Oficina Oval, en presencia del canciller alemán Friedrich Merz, el presidente estadounidense afirmó lo siguiente “insatisfecho con el Reino Unido”. Añadió: “ No estamos tratando con Churchill”.lo que implica que Keir Starmer no tiene la talla del líder que orquestó la resistencia británica a la Alemania nazi.
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