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TIENE Cuarta República, ana galucci – ahora fiscal de Pesaro – contó una historia que arroja una luz preocupante sobre la forma en que se llevan a cabo las investigaciones que involucran a figuras políticas en determinadas localidades de Italia. Con fiscales que sugerirían investigar ciertas partes y descuidar otras.

Los hechos se remontan a la época en que Gallucci trabajaba en Parquet Termini Imerese (es decir, entre 2014 y 2020). “Yo dirigía una investigación que afectaba a determinados políticos tanto de centroderecha como de centroizquierda”, especifica el fiscal. En realidad, la investigación comienza con los famosos y astutos tomadores de tarjetas, luego surgen otros hechos a partir de escuchas telefónicas sobre ciertos políticos que “hablan” con los sospechosos.

Una investigación que, subraya Gallucci, se desarrolla inicialmente “en 360 grados” porque la fiscalía no “pide la tarjeta del partido”. Es en este momento cuando entra en escena el fiscal general de la época, Ambrogio Cartosio. “Cuando hablo con el Dr. Cartosio de la investigación tan compleja… me da la indicación de priorizar la Liga. Me dice muy claro que priorice la línea de investigación que involucra a la Liga”. Una directiva que ella dice seguir, incluso sin entender del todo los motivos: “La verdad es que no sé el motivo, deberías preguntarle”.

La prioridad da lugar a una solicitud de medida cautelar. “El doctor Cartosio fue muy proactivo, me esperaba en la habitación con el papel, el bolígrafo, me mostró este delito que había desempolvado de una ley electoral de los años 60… y me dijo que lo impugnara”. Un delito en el que el mismo Gallucci admite tener dudas: “Era un delito que no tenía precedentes, es un delito que se puede interpretar… inicialmente pensé que tal vez podría ser reprobable de otra manera, pero no es un delito”. Pese a ello, la medida cautelar fue solicitada y otorgada. “El juez de instrucción considera incluso que es ataque a los derechos políticos del ciudadano“. Entonces el sospechoso es puesto bajo arresto domiciliario pero luego, como suele suceder, “el Tribunal de Revisión y el Tribunal Supremo anulan” todo.

Sin embargo, queda abierta la otra parte de la investigación, la de los representantes del centro izquierda. Y aquí es donde, según Gallucci, aparece una asimetría en el trato. “En cuanto a la centroizquierda, el doctor Cartosio me dijo que a su juicio los hallazgos no eran graves y me dio la indicación de solicitar el sobreseimiento”. Una elección que – precisa – también habría sido compartida con el Fiscal General de la época, Roberto Scarpinato.

Gallucci, sin embargo, decide no parar. “Sin embargo, sigo con el mismo criterio… La investigación fue similar”. A partir de ese momento, dice, todo cambió. “No sé si lo que pasó fue sólo una coincidencia o si hubo una relación de causa y efecto… El caso es que el doctor Cartosio ha cambiado completamente conmigo.“. De vicario estimado, Gallucci se convierte en magistrado bajo presión. “Pasé años defendiéndome porque tuve un procedimiento disciplinario, una evaluación negativa y un informe de profesionalidad negativo”.

El procedimiento disciplinario, explica, surge de un problema formal: “Faltaba el doble título en el poder ordinario y en el poder para menores… entre otras cosas, noté esta falta, denuncié el asunto y el CSM lo consideró irrelevante“. Y sin embargo, subraya, “mientras tanto, pasé años defendiéndome”. Al final de todo esto llega también una nota que podría haber comprometido las transferencias.

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Por lo tanto, suerte si Gallucci vota sí a la reforma judicial. “Creo que es fundamental reformar el sistema judicial.…debemos separar completamente cualquier relación, quizás incluso aparente, con la política.”

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