La Dirección General de Salud (DGS) publicó el martes 16 de diciembre la evaluación de la calidad del agua potable distribuida en 2024. Según datos oficiales, aproximadamente el 98% y el 99% de la población francesa disponía de agua que cumplía los criterios de calidad en materia de nitratos y contaminación microbiológica, respectivamente. Dos cifras estables respecto a los últimos años. Por otra parte, sólo el 71,5% de los franceses reciben permanentemente agua que cumple con los criterios de calidad reglamentarios en materia de pesticidas y sus productos de degradación (o “metabolitos”).
Esta tasa de cumplimiento registró un descenso notable, respecto a años anteriores: fue del 84,6% en 2022 y del 74,7% en 2023. Se situó en el 94% en 2014 y se mantuvo, hasta 2020, por encima del 90%. Este rápido descenso no está relacionado principalmente con el empeoramiento de la calidad del agua, sino sobre todo con la aparición de nuevos contaminantes no investigados hasta ahora. Esto sigue siendo en gran medida el caso de los “contaminantes eternos” (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, o PFAS): los datos recopilados por la DGS de las Agencias Regionales de Salud (ARS) cubrían, en 2024, solo el 11,6% de la población y no proporcionan una visión general de la situación: el control de estas sustancias será obligatorio a partir del 1mmm Enero de 2026.
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