El multimillonario de Omaha, de 95 años, no firmará la misiva anual que ha deleitado a los inversores: “Estoy en silencio”. El testigo pasa a Abel
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El multimillonario de Omaha, de 95 años, no firmará la misiva anual que ha deleitado a los inversores: “Estoy en silencio”. El testigo pasa a Abel