Los eurodiputados y los Estados miembros acordaron, la noche del miércoles 3 al jueves 4 de diciembre, desarrollar plantas resultantes de nuevas técnicas genómicas (NGT) en la agricultura en la Unión Europea.
Calificados como “nuevos OGM”. » Según sus detractores, estas NGT permiten modificar el genoma de una planta, pero sin introducir ADN extraño, a diferencia de los organismos genéticamente modificados (OGM) de primera generación. Si las semillas obtenidas de NGT son efectivamente OGM, no son “transgénicas”, afirman sus promotores. Los grandes sindicatos agrícolas apoyan estas técnicas para desarrollar variedades más resistentes a los riesgos climáticos y requieran menos fertilizantes, mientras que las organizaciones ecologistas se oponen a ellas.
La eurodiputada sueca Jessica Polfjärd (Partido Popular Europeo, derecha), ponente de este texto, acogió con satisfacción lo que considera una “gran punto de inflexión”. “Esta tecnología permitirá cultivar plantas resistentes al cambio climático y conseguir mayores rendimientos en superficies más pequeñas”aseguró.
El centrista francés Pascal Canfin también celebró una “excelente noticia”con “Más soluciones para combatir la escasez de agua, la sequía y el aumento de las temperaturas”.
El compromiso flexibiliza las normas actuales para algunas de las denominadas NGT de categoría 1 que, sujetas a un número limitado de mutaciones, se considerarán equivalentes a las variedades convencionales. Sin embargo, la cuestión de cuántas mutaciones considerar no logra un consenso entre los expertos, ya que los científicos abogan por un enfoque caso por caso.
El debate sobre estas biotecnologías es tenso en Europa, donde esta edición genómica se clasifica ahora en la categoría de OGM, cuyo cultivo está prohibido, a excepción del maíz Monsanto 810, cultivado en pequeñas zonas de España y Portugal.
La simplificación de las normas fue solicitada por la poderosa organización agrícola Copa-Cogeca, así como por las grandes empresas de semillas, en nombre de la competitividad europea frente a Estados Unidos y China, que autorizan las NGT. En nombre de la sostenibilidad, no se permitirá la comercialización de NGT resistentes a herbicidas o que produzcan insecticidas. No se permitirá NGT en la agricultura ecológica.
Falta de etiquetado
Organizaciones ecologistas y el sector de la agricultura ecológica denuncian un peligroso talud que podría producirse “Corremos grandes riesgos para nuestra agricultura y nuestra alimentación”afirma la ONG Pollinis. Una de sus directoras, Charlotte Labauge, destaca en particular la ausencia de etiquetado en los productos finales, “un grave ataque a los derechos fundamentales de los consumidores”ella cree. Según el acuerdo, la presencia de NGT de categoría 1 debe aparecer en las bolsas de semillas compradas por los agricultores, pero no en la etiqueta del producto final.
El debate continúa desde hace varios meses en la Unión Europea sobre la cuestión de la trazabilidad y las patentes de las que podrían beneficiarse estos NGT. Los Estados temían que estas patentes desestabilizaran el sector agrícola.
Las ONG también advierten contra la concentración de costosas patentes en manos de multinacionales, en detrimento de los pequeños agricultores. En el Parlamento, el socialista francés Christophe Clergeau criticó el compromiso alcanzado de la noche a la mañana. “Seamos aprendices de brujo, quitemos la libertad de elección a los consumidores” Y “Estamos arrojando a los agricultores en brazos de grandes grupos internacionales”dijo a la Agencia France-Presse.
Para entrar en vigor, este acuerdo tendrá que ser aprobado por última vez por los Estados miembros y el Parlamento Europeo. Este compromiso contó con el firme apoyo de Dinamarca, que ocupa la presidencia rotatoria de la Unión Europea hasta finales de diciembre.