El asesino atacó y se fue, comenzando a levantar una débil pantalla defensiva, que se rompió al cabo de unas horas. Zoe estaba en el río helado, asesinada por decir que no.
El cuerpo de la joven, tras un primer examen, muestra signos evidentes de una andanada de puñetazos y de un agarre en el cuello, pero también de un traumatismo craneoencefálico. No se puede saber, por el momento, si Zoé Trinchero murió por los golpes que recibió, por estrangulamiento, o si fue fatal para ella haber sido arrojada al canal al golpearse la cabeza. Aunque después de todo esto, con una intervención médica oportuna, podría haberse salvado. Se trata de una duda investigativa que sólo la autopsia podrá resolver.
La dinámica ya está aclarada pero quedan algunos conos de sombra que no se refieren al cómo, sino al antes, una lenta acumulación de señales ignoradas. Alex Manna, de 19 años, actualmente en prisión, niega tener interés alguno en la joven. Mientras tanto, la ciudad de Montegrosso d’Asti, la ciudad natal de las dos familias involucradas en esta historia, llora a Zoé. La alcaldesa Mónica Masino lucha por encontrar las palabras para describir una comunidad una vez más golpeada por la tragedia. A mediados de diciembre, los conciudadanos lamentaron la muerte de Matilde Baldi, la joven de 20 años atropellada por un Porsche durante lo que parecía ser una carrera de autos. “Matilde y Zoé crecieron juntas – dijo el alcalde – vivían en Montegrosso, jugaban en el mismo patio del edificio donde vivían cuando eran niñas con sus familias, las oíamos reír”.
El novio de Matilde Baldi asesinado en una carrera de Porsche: “Ya no está pero salvó diez vidas”
por Federico Gottardo

En su memoria también hay espacio para Alex. “Era un chico turbio y taciturno, no entiendo cómo nadie logró interceptar su inquietud”. Y ayer, en la Piazza San Secondo de Asti, tuvo lugar una sentada en memoria de Zoé, organizada por la asociación Non Una di Meno. “Quien mató a Zoé no era un extraño, no era un monstruo – explica la asociación – formaba parte de su círculo relacional. Aquí es donde una negativa se convierte en una ofensa insoportable. Y aquí es donde, una vez más, una mujer muy joven es asesinada por haber reclamado el derecho más básico: decidir por sí misma. »