Un capuchino por 2,50 euros encuentra una fuerte resistencia: el fundador de la cadena de cafés LAP protesta contra la presión de los precios y la cuestión de si Alemania es un país de fundadores.
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© Ina Niehoff
La cadena de cafeterías LAP vende capuchinos por sólo 2,50 euros y está en el centro de una guerra cultural en Berlín. Algunos celebran la joven empresa como una respuesta inteligente al aumento de los precios. Otros ven el PAL como un símbolo de una comercialización del espacio urbano impulsada por la tecnología. Incluso varias ramas fueron atacadas con pintura. La protesta desencadenó un debate más amplio: ¿Alemania se resiste demasiado a la innovación y el cambio?
En una entrevista con ZEIT, el fundador de LAP reacciona ante las acusaciones. Ralph Hage creció en el Líbano, vivió en Alemania durante siete años y anteriormente trabajó para Delivery Hero, entre otros. Antes de fundar LAP, creó Yababa, un servicio de compra online de productos orientales y turcos.