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Mientras la Asamblea Nacional comenzó a examinar, el miércoles 8 de abril, el proyecto de actualización de la ley sobre planificación militar, que prevé 36.000 millones de euros adicionales para los ejércitos de aquí a 2030, la ecuación presupuestaria ya parece complicada de resolver. El jueves 9 de abril, ante los diputados de la Comisión de Defensa, la presidenta de la Sala Primera del Tribunal de Cuentas, Carine Camby, advirtió que la sostenibilidad financiera será compleja. “El esfuerzo adicional por parte de la defensa resultará en un arbitraje (presupuesto) importante, a menos que se movilicen nuevos recursos”dijo M.A mí Camby, hablando para justificar el dictamen del Consejo Superior de Finanzas Públicas emitido sobre este proyecto de ley, el 8 de abril, tras su remisión al Gobierno.

Es evidente que Francia actualmente no tiene los medios para hacer realidad sus ambiciones militares, o lo hace sólo a costa de debates serios sobre sus orientaciones económicas, fiscales y presupuestarias. Según el Consejo Superior de Finanzas Públicas, el aumento de los créditos de defensa previsto por esta nueva programación militar impedirá inevitablemente que Francia respete sus compromisos europeos en materia de gasto público a partir de 2027. Desde la adopción, en 2023, de la versión inicial de la programación militar, el ejecutivo es consciente de la situación. Se esperaba, pero se temía, el tremendo efecto que tendría en el año de las elecciones presidenciales. El Consejo Superior de Finanzas Públicas objetiva la restricción, con datos que lo respaldan.

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