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“Desarmar Nápoles es una emergencia que involucra a todos: instituciones, escuelas y familias”. el mensaje de Nélide Milán de la “Red para la seguridad de menores y adolescentes” de Nápoles, reúne las voces de cientos de madres y padres que piden ayuda ante un nuevo episodio grave de violencia cometido en la ciudad.

La cifra de muertos por disparos de dos menores durante la noche del sábado al domingo se suma “a la lista de vidas destrozadas y de atentados con víctimas y verdugos cada vez más jóvenes”, una masacre que debe parar» como declaró el portavoz de la Red a Il Mattino.

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¿Qué es lo que más le preocupa del creciente fenómeno de los jóvenes armados?

“Las armas han entrado ahora en la vida cotidiana de nuestros niños como si este tipo de violencia ya no fuera excepcional y constituyera el aspecto más peligroso de la “normalización” del uso de cuchillos y armas de fuego. El umbral del valor de la vida se ha reducido y la escalada de gestos y comentarios violentos entre los jóvenes, promovidos en particular en las redes sociales, eleva cada vez más el listón de los riesgos que deben correr para afirmar su fuerza u obtener aprobación. Se trata de una emergencia generalizada que anunciamos durante las primeras manifestaciones de 2021, cuando comenzamos a crear el comité de defensa de menores y adolescentes, blanco de acosos y abusos, ahora hemos llegado a asesinatos y agresiones gravísimos.

¿Qué ha hecho Internet para combatir esta emergencia?

“La Red de Protección de Menores y Adolescentes, que coordino con Barbara Tafuri, lleva años llevando a cabo una campaña de sensibilización e información titulada “Sal rápido”. El cartel ilustrado por el artista napolitano Rubén D’Agostino muestra la explosión de una pistola y un cuchillo para hacer sonar la alarma sobre el uso de armas blancas y de fuego entre los más jóvenes y sobre la identificación de las zonas con mayor riesgo de episodios de violencia entre menores. Las áreas que se han expandido en los últimos años como territorios con Las fronteras están incluidas en los documentos que hemos enviado a la Prefectura de Nápoles, además de las quejas y las numerosas sentadas que organizamos desde hace cuatro años, posiblemente involucrando a las instituciones”.

¿Qué soluciones se propusieron?

“A corto plazo, la Red ha solicitado más inspecciones y controles a la policía en la zona. Se trata de una necesidad que, sin embargo, no corresponde únicamente a la represión, porque creemos que es importante adaptar la legislación relativa a los menores y para lo cual queremos subrayar cómo la implicación del tercer sector y el valor “recuperador” de la pena son fundamentales. El mayor compromiso, sin embargo, se refiere a inversiones estructurales y apoyo a las familias y escuelas vulnerables para que puedan utilizar recursos para actividades de tarde y noche y, en general, acciones educativas para dar oportunidades a jóvenes, sacándolos de la calle. Necesitamos educadores, mediadores y espacios de encuentro para un enfoque preventivo y sistémico que involucre a instituciones, familias y escuelas.

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¿Su llamada?

“Nuestros hijos tienen miedo, sienten miedo, ira y frustración, de la misma manera que nosotros, los padres, estamos cada vez más preocupados por el tiempo que los jóvenes pasan fuera de casa. El llamado es doble: debemos desarmar a estos jóvenes que experimentan el acercamiento de la violencia y las armas como una droga emocional, su herramienta para afirmarse en la sociedad. Por otro lado, debemos proteger y ayudar a otros jóvenes, cada vez más blanco de ataques, a crecer en seguridad y serenidad. Baste decir que la última técnica, en Vomero, implica fingiendo atropellar a un niño para detenerlo y robarlo todo, como nos han dicho varias madres. Una cosa es segura: debemos actuar con rapidez”.



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