¿Somos realmente sólo abrelatas para gatos? Aparentemente no. Los investigadores muestran qué impulsa el vínculo con las patas de terciopelo. Y porque pueden ser buenos para nuestra psique.
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¿Somos realmente sólo abrelatas para gatos? Aparentemente no. Los investigadores muestran qué impulsa el vínculo con las patas de terciopelo. Y porque pueden ser buenos para nuestra psique.