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Claude Agustín CarlomagnoEl marido de Federica Torzullo, de 45 años, detenido el domingo por asesinato, intentó desviar la investigación con una serie de mentiras y versiones inventadas, que sólo inicialmente engañaron a los investigadores. Pero la evidencia, incluidos datos de GPS y evidencia de sus movimientos, reveló inexorablemente la verdad, lo que llevó al descubrimiento del cuerpo de la mujer de 41 años enterrado en un terreno cerca de la casa de la pareja.

La denuncia, oficializada el 9 de enero, ya presentaba una anomalía. El hombre dijo que la mujer salió de la casa temprano en la mañana, sin tomar su auto, que encontró estacionado afuera. Una versión que inmediatamente generó dudas, dado que Federica, descrita como una persona precisa y puntual, nunca habría actuado de forma tan repentina y sin dejar rastro. Carlomagno añade otros detalles improbables: “No dormimos juntos porque yo ronco y le impido descansar, así que se mudó a la habitación de nuestro hijo”. Pero las primeras investigaciones policiales pusieron inmediatamente en crisis esta reconstrucción. Las cámaras de vigilancia registraron la entrada de Federica en la casa la tarde del 8 de enero, alrededor de las 23.00 horas. y su regreso no fue seguido de ninguna salida.

Además, el comportamiento de Carlomagno ese día despertó más sospechas. A pesar de la gravedad de la situación, el hombre de 45 años parece excesivamente tranquilo. A las 8 de la mañana, Carlomagno toma el teléfono de su esposa y le envía un mensaje. Whatsapp a la madre de Federica, intentando desviar la investigación: “Todo está bien, no te preocupes”. Poco después, cuando el caso de la desaparición de su esposa estaba a punto de hacerse público, Carlomagno bromeó con sus empleados diciendo: “Hemos tomado algunas medidas. Luego nos vemos el lunes. Parece que no ha pasado nada”.

Las investigaciones dieron un giro más preciso cuando se examinaron los datos del GPS relacionados con los movimientos de Carlomagno. El 9 de enero, el hombre de 45 años realizó numerosos viajes entre terrenos gestionados por su empresa, sin ninguna justificación plausible. Además, se encontraron rastros de sangre tanto en la camioneta utilizada por Carlomagno como en su domicilio, y un testigo relató haber visto al hombre lavando la caja del vehículo la tarde del 9 de enero.

El testimonio de un amigo y colega de Federica también ayudó a aclarar la situación. La mujer dijo que Federica era una persona “seria, precisa y dedicada” y que nunca dejaría su trabajo sin previo aviso. Además, el 9 de enero, Federica ella no se había presentado a trabajar como se esperaba y no había dado ninguna justificación. La colega también señaló que Federica siempre estuvo en contacto con su madre y que ese día la madre no recibió ninguna llamada de su hija, como solía ocurrir.

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