Las sanciones de Estados Unidos provocan una crisisLa falta de combustible obliga a los cubanos a utilizar la bicicleta
La situación en Cuba es cada vez más difícil. Debido a las sanciones estadounidenses, la gente ya no puede conducir para ir al trabajo. Los mecánicos de bicicletas tienen prisa por este motivo, pero tienen un problema.
Ante la dramática escasez de combustible, cada vez más personas en Cuba están optando por la bicicleta. En La Habana, la capital, se están reactivando y reparando bicicletas viejas porque la gasolina y el diésel apenas están disponibles o son inasequibles para la mayoría de los ciudadanos. La crisis es provocada por la pérdida de la fuente de energía más importante de la nación insular gobernada por comunistas: Venezuela. Tras el arresto por parte de Estados Unidos del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero y el control estadounidense de las exportaciones locales de petróleo, se detuvieron las entregas.
La situación empeoró cuando México también suspendió recientemente las entregas de combustible después de que Washington amenazara con imponer aranceles punitivos a los países que suministran petróleo a Cuba. Las consecuencias para la población son graves: además de cortes de energía cada vez más prolongados, los cubanos están lidiando con el aumento de los precios de los alimentos y el transporte.
Para muchas personas, la bicicleta es la única alternativa al trabajo. “El ciclismo ya no es un hobby, es una necesidad”, afirmó Gabriela Barbon, de 23 años, al margen de un curso de formación organizado por la organización Citykleta. La demanda de estos cursos es enorme: en lugar de los 100 participantes esperados, se han inscrito casi 400 personas interesadas. Los mecánicos de bicicletas también tienen prisa, pero se enfrentan a un nuevo problema: debido a la escasez general de repuestos, a menudo les faltan los repuestos necesarios para volver a poner en condiciones de circular bicicletas viejas.
Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba han sido tensas desde la revolución de 1959 bajo Fidel Castro. Desde entonces, Washington ha mantenido un embargo sobre la mayor parte del comercio con Cuba. Las relaciones diplomáticas se han roto desde 1961. Las relaciones se descongelaron durante el gobierno de Barack Obama en 2015, pero Donald Trump volvió a cambiar radicalmente de rumbo al comienzo de su primer mandato. Anuló gran parte del esfuerzo diplomático y aumentó la presión sobre La Habana.