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Limitadas durante mucho tiempo a usos marginales o urgentes, las transferencias instantáneas (ejecutadas en menos de diez segundos y disponibles las 24 horas del día) pasarán a formar parte de la vida cotidiana de los franceses en 2024. El volumen de transacciones ha alcanzado casi 600 millones de transacciones, un aumento del 46,5% en un año. Aún más significativo, el importe medio por transacción cayó de 583 euros en 2020 a 387 euros en 2024. Esta caída de la cesta media refleja una democratización de los usos, en particular de los pagos entre particulares (P2P), que constituyen la mayor parte del flujo nacional. Esto se desprende de un estudio del Banco de Francia publicado el jueves 18 de diciembre.

El cambio estructural ya está en marcha: desde 2022, el crecimiento anual de los flujos de transferencias bancarias instantáneas ha superado, en valor absoluto, al de las transferencias bancarias tradicionales. Se espera que este movimiento se vuelva masivo con la entrada en vigor en enero de 2025 de las regulaciones europeas que exigen la equivalencia arancelaria con las transferencias estándar. Hasta el momento sólo el 14% de las instituciones bancarias ofrecían esta herramienta de forma gratuita.

Pagos móviles: ¿el fin de la billetera física?