Limitadas durante mucho tiempo a usos marginales o urgentes, las transferencias instantáneas (ejecutadas en menos de diez segundos y disponibles las 24 horas del día) pasarán a formar parte de la vida cotidiana de los franceses en 2024. El volumen de transacciones ha alcanzado casi 600 millones de transacciones, un aumento del 46,5% en un año. Aún más significativo, el importe medio por transacción cayó de 583 euros en 2020 a 387 euros en 2024. Esta caída de la cesta media refleja una democratización de los usos, en particular de los pagos entre particulares (P2P), que constituyen la mayor parte del flujo nacional. Esto se desprende de un estudio del Banco de Francia publicado el jueves 18 de diciembre.
El cambio estructural ya está en marcha: desde 2022, el crecimiento anual de los flujos de transferencias bancarias instantáneas ha superado, en valor absoluto, al de las transferencias bancarias tradicionales. Se espera que este movimiento se vuelva masivo con la entrada en vigor en enero de 2025 de las regulaciones europeas que exigen la equivalencia arancelaria con las transferencias estándar. Hasta el momento sólo el 14% de las instituciones bancarias ofrecían esta herramienta de forma gratuita.
Pagos móviles: ¿el fin de la billetera física?
Si Francia se confirma como líder europeo en el uso de pagos sin efectivo, se lo debe a la transformación digital de su instrumento favorito: la tarjeta bancaria. Este último capta el 62% del volumen de transacciones. La innovación más importante radica en la integración de la tarjeta con monederos electrónicos (Apple Pay, Google Pay, Samsung Pay). El pago móvil muestra un crecimiento récord del 53,6% en volumen, alcanzando 2.400 millones de transacciones en 2024.
Hoy en día, el 15% de los pagos con tarjeta realizados en los comercios se realizan a través de un smartphone o un reloj conectado. Esta transición está respaldada por tecnologías como “PIN en línea” para sin contacto y tokenización para que las compras en línea sean seguras. La adopción del pago abierto en el transporte, que permite utilizar la tarjeta como billete de transporte en una cincuentena de zonas urbanas, también refuerza esta hegemonía digital.
La excepción cultural del cheque contra el bastión del efectivo
A pesar de esta desmaterialización galopante, Francia conserva fuertes singularidades. La disminución de los cheques continúa inexorablemente con una caída del 12,1% en volumen y del 16,1% en valor en 2024. Sin embargo, Francia sigue siendo una anomalía estadística a escala europea, concentrando por sí sola el 87% de las transacciones con cheques en la eurozona.
Al mismo tiempo, el uso de efectivo se está reduciendo pero no desapareciendo. Los billetes y monedas representan ahora sólo el 43% de las compras en puntos de venta en Francia, en comparación con el 52% en promedio en la eurozona. Sin embargo, el apego a la moneda fiduciaria sigue siendo un indicador de resiliencia: el 60% de los franceses considera esencial mantener la posibilidad de pagar en efectivo. Más allá del símbolo, el efectivo cumple una función de respaldo fundamental en caso de ciberataques o fallos graves en las infraestructuras de pago electrónico.