«En caso de que no nos volvamos a ver nunca más, ¡les deseo unas buenas tardes y buenas noches! » Es con estas palabras de El show de Truman (1998) que los 51 terminaronY Ceremonia César. Fue poco después de la medianoche, en el escenario del Olympia, en París, cuando finalizó la gran feria anual del cine francés, como homenaje final al rey de la comedia Jim Carrey, invitado de honor de la edición. En la joya distópica de Peter Weir, el actor interpretó a un hombre corriente, que se encuentra prisionero de un gigantesco reality show en el que está escrita toda su vida.
Y de hecho ésta es también la impresión de un programa fijo que deja la velada bien aceitada, formal, pero a su llegada sin efusiones, incluso en las reacciones muy contenidas de los ganadores. Estábamos lejos de los golpes de protesta de las ediciones de 2020 o 2021, de Adèle Haenel dando un portazo o de Corinne Masiero emergiendo desnuda y ensangrentada. En el papel de maestro de ceremonias, Benjamin Lavernhe, miembro de la Comédie-Française, dirigió el baile con un atuendo muy clásico.
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