Por un lado, una “marcha por la paz” en la que Viktor Orbán, primer ministro húngaro desde 2010, quiere unir la “patria”. Por el otro, la “marcha nacional” de Péter Magyar, el abogado que propició el “cambio de régimen” tras 16 años de orbanismo. Como el 23 de octubre de 2025, durante las conmemoraciones del levantamiento de 1956, los rivales reúnen a sus seguidores en Budapest este domingo 15 de marzo, fiesta nacional que celebra el levantamiento de 1848 contra los Habsburgo. Un último gran duelo de tropas e imágenes a menos de un mes de las elecciones legislativas del 12 de abril.
Superado en las encuestas, Orbán demoniza a Ucrania para eclipsar la débil economía que la está debilitando. En todo el país, carteles oficiales apuntan a Volodymyr Zelensky, retratado como un bandido que quiere robar los bolsillos de los húngaros para financiar el esfuerzo bélico, o incluso como un sinvergüenza al que “no se le debe dar la última palabra”. La radio, la televisión, los sitios de noticias y los periódicos, bajo la influencia del poder, difunden mensajes hostiles.