Un paso atrás decisivo para el Nápoles en la Liga de Campeones en comparación con la brillante victoria liguera contra la Juventus el pasado domingo. El equipo de Conte, desenfocado, poco claro, combativo y carente del espíritu competitivo que se ve entre los bianconeri, perdió 2-0 ante el Benfica de Mourinho y puso en duda su clasificación para los play-offs.
Los azzurri tendrán que jugar los dos últimos partidos del grupo en Copenhague y en casa contra el Chelsea. Aún no hay nada perdido – Nápoles ocupa actualmente la 23.ª posición de la clasificación, la penúltima posición para la clasificación – pero el revés en Portugal es ciertamente grave, sobre todo en la forma en que se materializa, sin que el equipo de Conte pueda luchar con determinación y valentía. El comienzo del partido fue decididamente desigual para un Nápoles que se mostró apático y poco concentrado. El Benfica aprovechó esto y construyó dos acciones extremadamente peligrosas en los primeros 20 minutos de juego, favorecidas sobre todo por la actitud pasiva del centrocampista y de la defensa del equipo de Conte.
En el primer caso, es Ivanovic quien aparece solo ante la portería contraria, pero Milinkovic-Savic consigue desviar el disparo del atacante: a los siete minutos, es el portero del Nápoles quien cede el balón a Aursnes, que no remata inmediatamente y acaba enviando el balón al fondo de la red con un disparo desequilibrado. Sin embargo, en el minuto 19, el Benfica marcó con mucha suerte. McTominay cabecea un centro desde la izquierda, pero el balón golpea el cuerpo de Ivanovic y rebota justo frente a la portería, donde Ríos solo necesita un toque con la planta del pie para pasar a Milinkovic-Savic.
A partir de ese momento el Nápoles empieza a jugar con mayor iniciativa y con más determinación y en poco tiempo también aparecen algunas oportunidades de gol para los azzurri. Di Lorenzo, de cabeza, envió el balón al palo de Trubin y la aportación de Neres en fase ofensiva empezó a ser más continuada. Hojlund intenta un disparo que es bloqueado por Otamendi, McTominay cabecea desde buena posición, pero hasta el final de la primera parte el resultado sigue estancado en la ventaja para el Benfica.
Al inicio de la segunda parte, Conte envió a Politano al campo en lugar de Beukema y Spinazzola por Olivera, pero el Benfica no dio tiempo a su rival para organizar mejor su juego ofensivo y en el minuto 4 duplicó su ventaja. La acción se desarrolla a la derecha. Ivanovic sirve a Ríos que coloca un disparo raso en el centro del área. Barreiro se adelanta a Rrahmani y desvía el balón con el talón, superando a Milinkovic-Savic. Los demás cambios decididos por los dos entrenadores no cambian nada al final del partido que termina con un largo pero estéril asedio del Nápoles que, sin embargo, no tiene ningún efecto concreto.
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