Durante la noche del sábado al domingo, los bombardeos israelíes y estadounidenses contra Teherán, capital de Irán, también alcanzaron determinados depósitos de combustible, provocando enormes explosiones e incendios de varias decenas de metros de altura.
Además, el combustible terminó en las alcantarillas de la ciudad, se incendió y provocó un incendio en una calle de la ciudad. Los vídeos que circulan en las redes sociales muestran lo que parece ser un larguísimo “río de fuego”.
El domingo por la mañana empezó a llover y los habitantes de Teherán notaron algo muy inusual: el agua que se acumulaba en el suelo y corría por las paredes de los edificios era visiblemente negra y aceitosa. Según el periodista de televisión alemán Frederik Pleitgen CNN Internacional, que lleva tres días en Teherán (autorizado por el régimen iraní), es el hollín provocado por la combustión incompleta de productos petrolíferos en los depósitos, el que cae con el agua.
La Media Luna Roja iraní ha advertido a la población que no se exponga a la lluvia, ya que tras la explosión en una fábrica de petróleo podría provocar quemaduras químicas en la piel y daños en los pulmones. Luego dio instrucciones sobre qué hacer si esta lluvia entra en contacto con la piel: no frotarla, enjuagarla sólo con un chorro continuo de agua fría y cambiarse la ropa mojada por la lluvia.