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Por un lado los testigos que reiteran las acusaciones contra Carmelo Cinturrino, por otro lado el subjefe de la comisaría de Mecenate que afirma que siempre ha actuado correctamente. El incidente de prueba, que duró dos días – en el tercer piso del Palacio de Justicia de Milán – no cambia el panorama, pero cristaliza las múltiples acusaciones formuladas contra el agente acusado del asesinato intencional de Abderrahim Mansouri y una treintena de acusaciones que van desde amenazas hasta tráfico de drogas.

A lo largo de la jornada, los testigos, seis en total entre ayer y hoy, reiteraron las amenazas sufridas durante los controles en el bosque de Rogoredo, zona conocida por el tráfico de drogas, hablaron de “Luca Martello” ocupado utilizando un arma contra consumidores o traficantes, de un agente que se guardaba drogas y dinero. Acusaciones que le costaron a todos una denuncia por calumnias de los abogados de Cinturrino.

Uno de los testigos, todos jóvenes frágiles, reitera que fue golpeado durante un control en la comisaría, otro confirma que se redactó un informe falso para su detención en el barrio de Corvetto y también hay quienes reconstruyen detalladamente las supuestas amenazas del policía actualmente en prisión contra Mansouri por el número de muertos en la zona de narcotráfico de Rogoredo. Palabras cuya fiabilidad es segura para la defensa de la víctima y que, sin embargo, son puestas en duda por los defensores de Cinturrino. Las preguntas del juez Domenico Santoro se mezclan con las del fiscal Giovanni Tarzia y de los abogados y dan lugar a más de 20 horas de intensos intercambios a lo largo de dos días.

Lo que dijo Cinturrino

“Siempre he sido un buen policía, siempre he trabajado en aras de la justicia, el uniforme siempre ha sido mi pasión. Nunca he usado la violencia contra nadie, nunca he robado drogas ni dinero, siempre he actuado legalmente.“. Éste es el significado de las declaraciones espontáneas de Cinturrino en la sala cerrada del tercer piso del Palacio de Justicia. El subjefe de la comisaría de Mecenate se muestra confiado, reclamando los “reconocimientos” a una carrera de casi 20 años, marcada por unos días de enfermedad, y por su amor al uniforme.

Lamento muchísimo lo que le pasó a este chico y lo que me pasó a mí.“, es uno de los pasajes de las declaraciones espontáneas del agente de policía. El jefe adjunto de la comisaría de Mecenate, detenido y encarcelado por el asesinato intencionado del joven de 28 años, baleado en la cabeza la noche del 26 de enero en el bosque de Rogoredo durante un control antidrogas, reitera en la sala cerrada del Tribunal de Milán que disparó “porque tenía miedo”. Un miedo nacido del hecho de que el joven se habría inclinado y sospechosamente este movimiento habría provocó una reacción fatal.

Durante unos 45 minutos, Cinturrino se defiende y lo hace hablando de su pasión por el uniforme -“el primero de la familia en vestirlo”-, de los elogios que ha recibido, una dedicación que se traduce “en 25 días de enfermedad en 18 años de servicio”. Un amor que se convierte en emoción al recordar a su padre y su encuentro en prisión. Las disculpas de la víctima no ocupan mucho espacio en las declaraciones espontáneas, y su “inmenso arrepentimiento” por Mansouri está vinculado al mismo arrepentimiento que siente por sí mismo.

Su historia se refleja en el orgullo de las detenciones realizadas – todas realizadas “con la máxima legalidad” -, destaca que nunca lastimó el cabello de nadie (“Nunca golpeé a nadie, menos aún a un inválido”), rechaza a quienes lo acusan de haber guardado drogas o dinero, pero casi transmite la imagen de un buen samaritano que llevaba “ropa y medicinas” a las personas en dificultades en la arboleda de Rogoredo.

Ante el juez Santoro, el fiscal Giovanni Polizzi y las partes, responde (episodio tras episodio) a las acusaciones de los testigos escuchados el primer día del incidente de prueba. Niega conocer a la víctima, confirma que un niño afgano estaba presente en el momento del disparo “por miedo”, pero no menciona la pistola falsa colocada junto a Mansouri ni las declaraciones de sus propios colegas que lo acusan.

Defensa de Cinturrino: “Rechaza todas las acusaciones, calumnias de testigos”

“Explicó y rechazó las acusaciones, explicó que tenía el martillo para buscar el narcótico y no para golpear, negó haber proferido amenazas de muerte. Los testigos fueron denunciados por difamación”, explican los abogados Marco Bianucci y Davide Giuseppe Giugno, defensores del policía. “Mansouri no lo conocía, lo había visto en las fotos”, según una investigación realizada por otros unos meses antes. “Por enésima vez dijo que lo sentía, un arrepentimiento profundo y sincero” y reiteró que no pretendía matar.

Legal Mansouri: “Según palabras de Cinturrino, no hay desesperación para la víctima”

“De alguien que dice haber matado sin querer matar, esperaba una desesperación que no se manifiesta en declaraciones espontáneas”, comenta el abogado Marco Romagnoli que, junto con su colega Debora Piazza, defiende a la familia de Mansouri.

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