En el punto de mira: la Unión Europea, pero sobre todo Francia, este socio “no alineado”, apegado a la soberanía nacional y a su tradición gaullista. El martes por la mañana, el presidente estadounidense se mostró ofendido por la negativa de Emmanuel Macron a participar en su “consejo de paz”, que pretendía eludir -y enterrar- al Consejo de Seguridad de la ONU. “Impondré aranceles del 200% a sus vinos y champán. Y él los respetará”, alardeó Trump, subrayando el punto: “Nadie lo quiere, su mandato terminará pronto”.