Manifestaciones de anarquistas y colectivos frente a las prisiones de Melfi, Rossano Calabro y Ferrara
Davide Di Santo
La campaña por la liberación de los prisioneros palestinos, encarcelados en el marco de la investigación sobre la financiación de Hamás por parte de Italia y de las diversas operaciones contra el terrorismo y el radicalismo islamista, comienza con el grito “La Resistencia no se detiene”. Iniciativas que representan la convergencia de las diferentes almas del antagonismo visto en acción en los últimos meses bajo la bandera de ProPal: desde los centros sociales hasta los colectivos de extrema izquierda y la multiforme y turbulenta galaxia anarquista.

A partir de las 15.00 horas tendrá lugar una manifestación de solidaridad frente a la prisión de Melfi, en Basílicata, en favor de Anan Yaeesh, activista de la Brigada Tulkarem condenado en primera instancia a 5 años y 6 meses por asociación con fines de terrorismo o subversión. La declaración de las Redes de Basílicata por Palestina proclama el pleno apoyo a los “partidarios políticos palestinos de los refugiados” con el objetivo de hacer que “el vínculo entre todas las movilizaciones” sea más fuerte y más visible. Como el de Rossano Calabro, a partir de las 16 horas, en apoyo de Yaser Asaly, Reyad Bustanji y Ahmad Salem. Al pie del cartel que anuncia la manifestación frente a la prisión de Calabria, encontramos el símbolo de la API, la asociación de palestinos en Italia que se encontró en el centro de la investigación que llevó a prisión a varios miembros, incluido su líder Mohammad Hannoun, un viejo conocido de los lectores de Il Tempo. Hoy también se manifestó frente a la prisión de Ferrara en apoyo de otro palestino implicado en la misma investigación, Raed Dawoud. Un trío de manifestaciones que constituyen el viático del acontecimiento emblemático, el del 1 de marzo, donde se realizará una manifestación similar frente al instituto penitenciario de Terni, donde se encuentra detenido el propio Hannoun.

Mientras tanto, ha causado cierto revuelo el comunicado firmado por Anna Beniamino, filtrado desde la prisión de Rebibbia y del que hablábamos ayer. Se trata de la anarquista condenada a más de 17 años de prisión por diversos atentados como el de 2006 contra la antigua escuela Carabinieri de Fossano con su compañero Alfredo Cospito, que se convirtió en el símbolo del movimiento por el régimen del 41 bis decidido por la autoridad judicial. En el escrito dirigido al ProPal de Viterbo, con motivo de la manifestación del 7 de febrero, Beniamino muestra a sus compañeros el camino de la lucha, en particular contra el gobierno y la prisión. Un “llamado a las armas”, como se resumió ayer en nuestra portada, donde la “A” de “armas” era el símbolo circular de los anarquistas.
Título que no pasó desapercibido para Radio Onda Rossa. El diario Capezzone define” el mensaje del anarquista como “un manifiesto antisistema”. La alianza con ProPal, la movilización contra “la chusma gubernamental y el 41 bis… Nos parece que no hay nada que no podamos firmar”, afirma la revista de prensa del canal autogestionado, referencia del antagonismo romano.

A este respecto se pronunció el diputado de la FdI, Alessandro Palombi: “Lo que publica hoy el periódico Il Tempo es una carta subversiva, que aparece como un claro intento de atacar al Estado”, afirmó Palombi, refiriéndose a la carta de Beniamino. “Este hecho, grave y peligroso, requiere una declaración inmediata de todas las fuerzas políticas, porque presagia escenarios de violencia y terror”. Sus palabras fueron acompañadas por el llamamiento de Andrea Pellicini: “Invito a todas las fuerzas políticas a estigmatizar este tipo de acciones que no pueden ser aceptadas. El Gobierno seguirá luchando contra el crimen sin miedo, con la certeza de estar en el camino correcto”.