Si el bloqueo del Estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales puntos de tensión de la guerra en Oriente Medio, no es así para todos. Irán continúa enviando su petróleo a través de esta estrecha vía fluvial que conecta a los países del Golfo Pérsico con los mercados globales. Mientras disuade a los países vecinos, con ataques con drones o misiles, de enviar su producción allí, Teherán continúa sus actividades casi con normalidad.
Desde el inicio de la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán el 28 de febrero, al menos diez petroleros han cargado petróleo en la isla Kharg, la principal terminal de exportación de crudo iraní, según datos de la firma de análisis Kpler. “Los petroleros iraníes atraviesan el Estrecho de Ormuz sin dificultad porque la Guardia Revolucionaria no ataca a estos barcos”indica Homayoun Falakshahi, analista de Kpler.
¿Pero por cuánto tiempo más? El destino de esta isla estratégica parece más incierto que nunca después de los ataques estadounidenses que la azotaron el viernes 13 de marzo. Así como el punto de inflexión en el conflicto, que promete empeorar en caso de nuevos bombardeos contra la infraestructura petrolera de Kharg. Ante estos riesgos, los mercados petroleros abrieron al alza el lunes. El barril de Brent cotiza a 106 dólares (92,73 euros) en las primeras bolsas asiáticas, tras haber subido casi un 50% desde el inicio de la guerra.
Te queda el 77,95% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.