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La cuarta velada de San Remo, la de las portadas, sorprende al público más por su estética que por su música. Las expectativas, en vísperas de la final, son ahora tan grandes que cantantes e invitados lo saben bien y quizás algunos se dejen llevar un poco. Empezando por la presentadora de esta edición, la copresentadora Laura Pausini, que decide ir a lo seguro (y en negro) confiando en las creaciones total black de su amigo Pierpaolo Piccioli para Balenciaga. El primer look: guantes fucsia brillante, una camiseta de napa negra con cola y pantalones a juego, un conjunto que grita determinación o al menos intentarlo. ¿El toque de estilo? Las gafas con máscara de strass para llevar en la cabeza: una pieza distintiva de la primera colección del diseñador romano para la marca del grupo Kering y perfecta para aquellos que quieren cantar, presentar y al mismo tiempo protegerse del contacto visual no deseado. Elegante y rockero pero puede ser más atrevido. Calificación: 7 y medio.

En el segundo cambio de ropa, parece que Laura lo intenta de nuevo: un vestido de cuero negro con escote trenzado no favorece sus volúmenes, tal vez su cabello recogido hacia atrás habría salvado el outfit. Calificación: 5. El tercer look, top corto de cuero, pantalones de cintura alta y guantes blancos largos, la devuelve al camino. Puntuación: 7. ¿Qué hay más español que los lunares y los volantes? Sólo Elettra Lamborghini llega con Las Ketchup y decide transformar el escenario de Ariston en un pequeño ruedo flamenco: bustiers coordinados, escotes en forma de corazón, volantes. El efecto es alegre y folclórico, aunque se parece un poco a la versión de moda de “vamos todos vestidos igual para hacer una escena”. ¿Corajudo? Sí. ¿Refinado? Hoy no. Pero te estás divirtiendo y eso es importante. Nota 6.

Eddie Brock y Fabrizio Moro cantan “Take me away”, pero lo único que les sale naturalmente es: “Take them away”. El conjunto es un misterio por resolver: Eddie Brock combina pantalones grises y una chaqueta oscura como si estuviera pescando en un cajón en la oscuridad. Fabrizio Moro intenta una mayor coherencia pero se deja arrastrar por la confusión estética de su compañero. El resultado es tan discordante que el único voto posible es el desclasificado. Mara Sattei, por el contrario, emprende su viaje ascendente noche tras noche. En esta ocasión luce un vestido mitad poético, mitad de tul metálico, con una fuerte abertura. Mecna destaca con una camisa con pañuelo anudado y un traje con botones dorados: elegancia sencilla. Una pareja visualmente muy creíble. Nota 7. El regreso de la divina Patty Pravo en terciopelo azul es una lección de estilo: el color la realza e ilumina de forma casi cinematográfica. A su lado, Timofej Andrijachenko, bailarín estrella de La Scala, aparece con un Giorgio Armani blanco total, elegante y escultural. Juntos, aportan una sensación de clase atemporal que rara vez se ve en el escenario. Calificación: 7.

Bianca Balti es divina. Literalmente. Y estropeemos el marcador enseguida: 9 y medio, para todas las salidas. El primer vestido Valentino Haute Couture de Alessandro Michele es poesía en seda rosa pálido: escote en pico perfecto, drapeado estudiado al milímetro, abertura calibrada, estola de lúrex dorado con volantes de tafetán que merece un artículo aparte. Sin notas fuera de lugar. El segundo cambio, dorado, drapeado, maxi-rouche, confirma que su nivel está simplemente en otra galaxia. El tercer cambio es el menos convincente, pero por sí solo superaría a la mitad del reparto del Festival. El cuarto outfit, Valentino negro con cuello alto, mangas de encaje y abertura vertiginosa, cierra el juego: magnético e irremplazable. Levante y Gaia aka dos monos años 70, pantalones de campana y ambiente de hermanas disco. Levante opta por un elegante negro de Armani, Gaia elige en cambio un efecto terciopelo beige-marrón con corpiño. Lindo, coordinado pero sin destellos. El beso final recuerda más al de Britney y Madonna en los MTV Video Music Awards de 2003 que a un golpe de genialidad, pero te hace sonreír. Calificación: 6 y medio.

De Malika Ayane y Claudio Santamaría, por fin tenemos que decir alguien que se atreve con criterio: Malika en chaqué, camisa blanca y corbata de lunares (que empiezan a rondarnos pero ella las lleva con elegante ironía). El actor romano con un esmoquin de Armani es el equilibrio perfecto entre lo masculino y lo esencial. Un par de estilos exitosos sin esfuerzo. Calificación: 8. La versión rockera de “Occhi dicat” de Cristina D’Avena y Le Bambole di Pezza comienza bien hasta que el look hace efecto. Cadenas, encajes, volantes, capas innecesarias: se siente como un experimento creativo sin rumbo. El Teatro Ariston merece más coherencia y quizás menos caos. Despedir. Dargen D’Amico y Pupo son una pareja tan extraña que es increíble: ambos usan gafas de sol obligatorias. Dargen en marfil Mordecai es elegante. Pupo en la oscuridad es Pupo. ¿Funcionan? Casi. Calificación: 6 y medio.

Tommaso Paradiso se mantiene fiel a su Emporio Armani esta vez en ante, el cantante de Stadio opta por una piel sobria y rockera. Una mirada correcta pero acorde con su carácter. Puntuación: 6. Michele Bravi y Fiorella Mannoia son una de las parejas mejor vestidas de la velada. Fiorella con un mono negro con bordado de Luisa Spagnoli es un monumento a la clase, y el pin de Palestina añade profundidad a la velada. Bravi en Marras es pura poesía: nudo llamativo, camisa suave, pantalones oversize perfectos. Calificación: 8. Tredici Pietro con Galeffi, Fudasca y Gianni Morandi forman la familia más linda del Festival. Tredici Pietro y sus compañeros de aventuras hacen gala de un ambiente joven, relajado y vagamente hipster. Entonces aparece Gianni Morandi, que llega como un padre recogiendo a su hijo del recital: impecable esmoquin y chaqueta de terciopelo. Clásico sin esfuerzo. Calificación: 7 y medio.

Maria Antonietta y Colombre para la portada con Brunori Sas siguen fielmente la tendencia de los años sesenta pero parecen haber perdido un poco de la frescura de las noches anteriores. Colombre con chaqueta blanca y chaleco rosa es elegante pero poco incisivo; María Antonieta con un vestido suave hace de las suyas, sin brillos. Brunori lo mantiene todo unido con carisma, pero eso no es suficiente: una mirada decente, pero aburrida. Puntuación: 5 y medio Fulminacci y Francesca Fagnani, ¿qué puedo decir? Él con un traje beige, ella con el clásico negro. Elegante y discreta a la vez, quizá demasiado. Este es uno de esos momentos en los que quieres detalles impresionantes. En cambio, todo permanece en un peligroso territorio normativo. Clasificación: 6-. LDA, Aka 7even y Tullio De Piscopo son un trío de denim coordinado: azul, azul oscuro y negro. Insolentes, acordes con su estado de ánimo juvenil y, sobre todo, coherentes entre sí, lo que no es fácil esta noche. De Piscopo contaminado por la mirada de los dos chicos, es el combo intergeneracional que no sabíamos que queríamos ver pero que funciona. Calificación: 7 y medio.

Raf en total white con zapatos a juego crea inmediatamente un efecto helado durante la pausa del almuerzo. Los Kolors intentan armonizar pero la elección de los colores y el corte de los trajes crean un cortocircuito estético que no los resalta. Ese es un rotundo no. Calificación: 4 y medio. J-Ax con Ligera County Fam, por fin un poco de elegancia. J-Ax, cuando quiere, sabe sacar a relucir un estilo refinado y creíble: aquí lo hace, y bien, con un ambiente de ‘Buena Vista Social Club’ que le sienta perfectamente. El grupo es armonioso y agradable de ver. Calificación: 6 y medio. Ditonellapiaga y Tony Pitony forman un dúo que aporta ligereza e ironía. Ella con peluca larga rosa, camiseta y short negro: fresca, muy bien calibrada. Él con ojos ocultos (como siempre) y outfit minimalista. Trabajan juntos. Calificación: 7. Enrico Nigiotti, la perseverancia es una virtud. Desafortunadamente, no siempre. Para la portada con Alfa propone el mismo look para la cuarta noche, el mismo negro, el mismo moño, todo igual. Alfa lo sigue hacia un territorio seguro y algo aburrido. Necesitamos un giro que nos encantaría ver pero no está sucediendo. Calificación: 5.

Serena Brancale con Gregory Porter y Delia elige un rojo dramático y, tras los tonos más neutros de las noches anteriores, luce con confianza hombros esculpidos, mangas largas y una postura teatral. Puntuación: 7. Sayf con Alex Britti & Mario Biondi se atreve: un traje sin camisa de líneas amplias, un broche decorativo en el pecho y elegancia moderna. Britti y Biondi lo acompañan con una mirada discreta pero coherente, dejándolo emerger. Puntuación: 7. Francesco Renga cambia de tono: adiós formalismo, bienvenida la chaqueta de cuero. Un intento de rock que realmente no despega. Giusy Ferreri con un vestido de esmoquin, botones enormes, una silueta un tanto ‘Lady Oscar’, es bonito pero difícil de categorizar y juntos no encuentran una verdadera armonía estilística. Ingreso.

Arisa vuelve a apostar por el blanco: un vestido con capa de velo que lo hace etéreo, casi sagrado con el Coro del Teatro Regio. ¿El verdadero movimiento de estilo? Cabello azabache recogido en una trenza impecable, que equilibra la franqueza del outfit. Una elegancia que no sorprende pero sí siempre agradable. Puntuación: 7- Samurai Jay, Belén Rodríguez y Roy Paci forman un trío armonioso y seductor. Belén luce magnética con un vestido de velo negro con una liga de pedrería claramente visible, femenino y sexy. Samurai Jay con un mono de cuero ceñido encaja perfectamente en el personaje. Roy Paci los completa con sobriedad. Muy exitoso. Calificación: 8.

Sal Da Vinci y Michele Zarrillo eligen dos trajes negros y dos maneras diferentes de interpretarlos: Zarrillo más refinado, Sal Da Vinci más teatral. No hay nada malo pero tampoco nada memorable. Calificación: 6-. Fedez y Marco Masini con Stjepan Hauser finalmente son ellos mismos. Fedez con una camisa de malla muestra con orgullo su pecho tatuado. Masini con chaleco, camisa negra y botas militares añade alma rockera sin exagerar. La cadena del pantalón es un detalle acertado. Una rara armonía entre diferentes personalidades. Puntuación: 8. Ermal Meta siempre viste Trussardi para la noche con Dardust. El primero en denim flocado azul, camisa de raso, corbata y trench de archivo en piel azul, escultural y muy actual. Una de las opciones más sofisticadas de la velada. Calificación: 9.

Para Nayt y Joan Thiele, ella es quien lo cambia todo: un minivestido de terciopelo negro, tiras de tela que bajan desde las muñecas, una tiara que la convierte casi en una reina del indie. Él, vestido con un sencillo traje negro, deja que el escenario le pertenezca. Pareja inteligente y armoniosa. Puntuación: 8. Luchè y Gianluca Grignani, ¿qué puedo decir? El primero con pantalones de camuflaje 3D y suéter marrón, el segundo con cuero negro y las inevitables gafas de sol. Dos ambientes diferentes, ambos rozando el tamarro chic. Muy poca elegancia, mucha confusión. Puntuación: 5. Chiello con Saverio Cigarini llega con un look revisitado del antiguo régimen: chaqueta de raso blanca, mangas de encaje que salen de las mangas. Una mezcla de pop histórico-pop muy bien lograda. Cigarini lo acompaña con sobriedad, dejándolo brillar. Me gusta, de verdad. Puntuación: 8. Leo Gassmann y Aiello cierran la velada con limpieza y elegancia. El primero con oversize total black, el segundo con una camisa blanca minimalista pero presente. Uno de los pocos pares que resulta eficaz sin superestructuras. Calificación: 8. (por Federica Mochi)

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