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doEra la época de la crisis del acero, en los años 1970, en dos bastiones siderúrgicos estadounidenses, Cleveland (Ohio) y Pittsburgh (Pensilvania). La primera ciudad resistió y trató de resistir, mientras que la segunda fue golpeada con tanta violencia que tuvo que empezar de cero, lanzándose a la industria farmacéutica. Con la repentina aparición de la inteligencia artificial (IA), el planeta se divide en dos bandos: los que resisten -los europeos, seguidores del “principio de precaución”- y los que acompañan el movimiento -los estadounidenses, como el jefe del Meta, Mark Zuckerberg, cuyo lema es“muévete rápido y (De) rompiendo cosas”.

Los franceses no lo saben, pero ya están privados de herramientas de inteligencia artificial. No hay una pequeña pestaña de IA en la parte superior izquierda de la barra de herramientas de Google; esto es bueno para Estados Unidos, no para Francia. Lo mismo ocurre con algunas aplicaciones de Apple y Meta. Los europeos tienen una versión degradada de la IA y no están inmersos en ella, lo que sólo puede retrasar su adaptación. Seamos honestos, no son los únicos que de repente entran en pánico. En California, Anthropic descubrió que se utilizaba inteligencia artificial para matar, pero ¿es posible retroceder en el tiempo? La inteligencia artificial está en todas partes en el campo de batalla y OpenAI no dudó en hacerse cargo del contrato de Anthropic con el Pentágono.

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