Una nueva reunión con el presidente ucraniano en Londres el lunes tiene como objetivo demostrar la unidad europea frente a la presión rusa y la imprevisibilidad estadounidense. Aislada pero decidida, Europa busca fortalecer su apoyo a Kiev al tiempo que activa las últimas palancas diplomáticas y financieras.
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El lunes 8 de diciembre se organiza en Londres una nueva reunión con el presidente ucraniano. Volodymyr Zelenskyj se reunirá con Emmanuel Macron, Keir Starmer y Friedrich Merz. Los dirigentes francés, británico y alemán quieren mostrar su inquebrantable solidaridad con Kiev.
Cuatro líderes, unidos en la adversidad de estos momentos. Si se tratara de una travesía por mar, fácilmente se diría que se trató de una tormenta y fuertes vientos en contra. No sólo se enfrentan a un aislamiento evidente, sino también a esta sensación de estar rodeados: por un lado, amenazas militares rusas y, por otro, ataques ideológicos provenientes de los Estados Unidos de Donald Trump, cuya estrategia de seguridad nacional, en un documento publicado el viernes, marca una ruptura histórica con sus aliados.
Totalmente excluidos de las negociaciones iniciadas estas últimas semanas por la Casa Blanca, los europeos se dedican a intentar tirar de la manga al presidente americano para alejarlo del camino trazado por el Kremlin. Y a pesar de las medidas cautelares empleadas el mes pasado por Volodymyr Zelenskyj para favorecer a Donald Trump, el presidente estadounidense le da un nuevo aguijón, acusándolo anoche de no haber leído la propuesta de paz negociada con Moscú por sus protegidos Jared Kushner y Steve Witkoff.
Europa está aumentando las señales de apoyo a Kiev para compensar la inconstancia estadounidense y la supuesta neutralidad de otras grandes potencias, como China y la India, que han rechazado la idea de poner fin a su apoyo al Kremlin. En los últimos días, Beijing y Nueva Delhi se han turnado para desairar a Europa. Mientras Emmanuel Macron le pedía que presionara a Moscú, Xi Jinping respondió secamente negando cualquier responsabilidad. El mismo tono adoptó Narendra Modi, presionado por los europeos para convencer a Vladimir Putin, pero que prefirió, a principios de diciembre, extender la alfombra roja al presidente ruso y confirmar inversiones multimillonarias para los próximos años. Sin embargo, si Europa está bien aislada, todavía tiene influencia. En particular, se trata de activos rusos congelados por las sanciones impuestas a Moscú.
El botín se estima ahora en unos 200 mil millones de euros. En este espinoso tema, la Comisión Europea parece tener una solución legal para utilizarlos como garantía de un préstamo. Éste será el punto central de una cumbre de los Veintisiete prevista para dentro de diez días. Última palanca, pero no menos importante: la opinión pública, que a pesar de los signos de cansancio, sigue estando predominantemente a favor de apoyar a Ucrania. Esto es válido en Europa, pero también en Estados Unidos, donde un estudio muestra que, a pesar de las posiciones de Donald Trump, el número de estadounidenses partidarios del apoyo militar a Kiev ha aumentado nueve puntos desde 2024.